El Panot Gaudí

03/07/2026

En 1904, Antoni Gaudí diseñó un pavimento para los suelos de la Casa Batlló, pero que finalmente fue utilizada en la Casa Milà, más conocida como La Pedrera), ambas ubicadas en el Passeig de Gràcia de Barcelona. En esta obra, Gaudí materializó su interés por la geometría y la simbología, con relieves inspirados en motivos marinos, acorde con el carácter naturalista que aplicó a la Casa Batlló (también llamada «la Casa del Agua»).

Su innovadora forma hexagonal rompió con la tradición de baldosa cuadrada. Contiene tres formas inspiradas en elementos del mar: en el caso de la caracola, un fósil de caracola de la clase amonites, una estrella de mar, versión de equinodermus de la clase Ophiroideus, y unas algas de tipo talofita, del género sargassum. El dibujo completo se puede ver combinando siete baldosas. Otra peculiaridad es su carácter monocromático; los colores se sustituyen por las luces y sombras que aporta el relieve. Este pavimento consiguió formar parte de la exposición permanente del MOMA de Nueva York por ser considerado uno de los primeros productos de diseño industrial.


En 1971 se ampliaron las aceras del Passeig de Gracia, que fueron cubiertas por la loseta Gaudí para rendir homenaje al más célebre arquitecto de la ciudad, convirtiéndose en un elemento de mobiliario urbano característico de Barcelona. Para ello, la empresa Escofet, que estuvo fabricando el modelo desde 1906 hasta 1964, realizó una interpretación del modelo original, lo que resultó en una propuesta equivocada, pues la baldosa era muy grande y se rompía con facilidad; además, la tonalidad azul que recordaba al mar acabó siendo decolorada por el sol.

En 1997 se reformaron las anchas aceras del Paseo de Gracia, que fueron pavimentadas con una reedición del mosaico, que fue bautizado como Panot Gaudí (loseta Gaudí). Esta vez se adaptó para el espacio exterior, en un tamaño más pequeño, de color gris y con el relieve invertido para mejorar su resistencia al desgaste.

Varios ayuntamientos españoles quisieron dotar a sus pavimentos de un carácter artístico recurriendo a las losetas Gaudí, por lo que actualmente, además de en el Passeig de Gràcia de Barcelona, también se pueden encontrar en el Paseo Marítimo de La Rábita en Granada, los alrededores de la Plaza de la Constitución de Jaén, el Parque El Rodeo de Cáceres, la Avenida de Vallellano en Córdoba, el Paseo de Bonavista de El Grao de Castellón, los alrededores de la Plaza de la Candelaria de Ingenio, Gran Canaria y el Paseo de Los Tarajales de Los Cristianos en Arona, Tenerife.

El PANOT GAUDÍ EN CANARIAS

Los Cristianos

Tas años instaladas en el Paseo de los Tarajales en Los Cristianos (Arona, Tenerife), las losetas Gaudí estuvieron a punto de desparecer, pues se estaban retirando a raíz de una obra de remodelación llevada a cabo por operarios del Cabildo Insular. 

Fue Ana González Ledesma, vecina de la localidad, quien en junio de 2019 presentó un escrito solicitando la conservación de las mismas, apelando a su interés artístico y cultural. El Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife acabó dándole la razón, argumentando que “si bien los valores artísticos pueden ser discutibles, sí reconocemos valores históricos”.


Ana González Ledesma, impulsora de la iniciativa para salvar las baldosas.

Así, en el informe de respuesta, se insta a la recogida de estas baldosas y su acopio controlado por parte del Ayuntamiento de Arona, que “deberá buscarles una nueva ubicación, ya que, por las necesidades de la obra y lo avanzado de su ejecución, se hace poco viable la restitución a su lugar primigenio”. En dicho informe, los técnicos de Patrimonio Histórico del Cabildo recuerdan que “desde 1906, la empresa Escofet utilizó el modelo y lo creó industrialmente, cubriendo las aceras de paseos y avenidas de ciudades españolas e hispanoamericanas. En los años 60 del pasado siglo y durante una década, Escofet modificó la baldosa de Gaudí creando una de mayores dimensiones (43 cm.); esta última es la que se colocó en el Paseo Marítimo de Arona”. De ahí que desestimen iniciar un expediente para declararlas BIC por no tener suficiente entidad, ni incluirlas en el catálogo insular “al no ser una obra paradigmática dentro de la isla de Tenerife”. 

Así, gracias a Ana González, se logró recuperar cerca del 70% de las losetas Gaudí, lo que permitió reutilizarlas para pavimentar algunas de las áreas levantadas y mantener la imagen que el paseo marítimo tuvo durante años.

INGENIO 

Las baldosas Gaudí, adquiridas a la empresa catalana Escofet, fueron colocadas en 2001 en las aceras de los alrededores de la Plaza de La Candelaria de Ingenio (Gran Canaria), alcanzando una superficie de 890 m2. Pueden ser contempladas y pisadas en la acera del Ayuntamiento, delante de la iglesia de la Candelaria, en la calle Dr. Juan Espino Sánchez y en las aceras de la calle Ramón y Cajal, hasta llegar a la avenida América. 


El Panot Gaudí en las inmediaciones del Ayuntamiento e Iglesia de la Candelaria en Ingenio. 
Fotografía: Andrés Cruz

La colocación de estas baldosas hexagonales no fue fruto del azar o de la improvisación, sino que se incluyó en el proyecto paisajístico de mejora del entorno de la Iglesia de la Candelaria que dirigieron en 2001 las arquitectas María del Carmen Rubio y Gema Navarro, trabajando junto a un equipo de aparejadores y funcionarios, siendo en ese momento alcalde el socialista Juan Espino del Toro.


Fuentes:

Rescate en Tenerife: Casa Peter

25/01/2026

Desde Insula Signa abordamos con sentimientos encontrados el rescate del rótulo histórico de Casa Peter, uno de los establecimientos más queridos y reconocibles de San Cristóbal de La Laguna. Tristeza, porque su cierre se suma al ritmo creciente de desaparición de comercios emblemáticos que han dado forma a nuestra vida cotidiana durante décadas. Alegría, porque su rótulo no se pierde: se conserva, se cuida y pasa a ser testimonio material de la memoria colectiva de la ciudad.

Cada rótulo rescatado no es solo un objeto gráfico; es una historia compartida, un punto de encuentro, una huella de la ciudad vivida.
Gracias a Pastor y Loly, a Régulo Hernández y a Insula Signa, su rótulo formará parte del patrimonio común. Casa Peter seguirá estando presente, aunque ya no huela a salsa ni suenen las conversaciones tras la barra. La ciudad cambia; la memoria, si se protege, permanece.

El danés J. Peter Larsen, que hablaba muy bien el español por sus años en Argentina, llegó a Gran Canaria en la década de los años 60 en viaje turístico y decidió quedarse. Trabajó en Casa Ricardo, establecimiento de un compatriota pionero en la venta de perritos en la isla. Poco tiempo después se hizo muy popular con su carrito de perrritos calientes, que solía colocar en el entorno de la calle Sagasta y el Hotel
Cristina, en Las Canteras, donde confluían distintos locales de ocio. Allí conoció a su esposa Lis y surgió la idea de instalarse en La Laguna al considerar que la presencia universitaria ofrecía una oportunidad para abrir un negocio de hostelería. Casa Peter fue fundada en 1968 e introdujo los perritos calientes en Tenerife cuando aún eran una rareza. Su éxito, además de una salchicha roja imitada por el resto de locales, fueron sus salsas, especialmente la salsa Universal. También su famoso perro pequeño, una versión más adaptada al gusto de sus clientes, que al principio quedaron sorprendidos al ver una salchicha sobresaliendo del pan. El primer perrito se vendió al precio de 12 pesetas, mientras el pequeño costaba solo 7. Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, obtuvo el título de piloto de aviación y dedicó muchos años al motociclismo, realizando rutas internacionales con su Harley Davidson, hasta su fallecimiento en febrero de 2017.

Tras una primera etapa en la zona de La Milagrosa y un posterior traslado a la calle San Agustín, hubo un intento de expansión a Santa Cruz de Tenerife, con la apertura de un local en la Calle Ramón y Cajal, que funcionó hasta que la reorganización del transporte en la zona redujo el tránsito de clientes. El negocio se estableció definitivamente en la calle Núñez de la Peña, donde permaneció aproximadamente cuatro décadas. Tras la jubilación de Peter en 1994, el negocio fue continuado por el sueco Bent Erik Nordstrom, conocido como Pastor, y María Dolores Izquierdo, conocida como Loly, que mantuvieron la actividad hasta su cierre en enero de 2026. Pastor se había establecido en la isla tras colaborar en los locales de Casa Peter en la calle San Agustín y en Santa Cruz de Tenerife.

Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, su otra gran pasión eran las motos, que compartía con Peter. Entre los dos hicieron más de medio millón de kilómetros por todo el mundo, en Harley Davidson y juntándose con otros motoristas de todo el mundo.

El rótulo responde a una estética funcional propia de la rotulación comercial de finales del siglo XX, con una composición clara y directa: el nombre CASA PETER aparece integrado en una silueta de vivienda, reforzando la idea de cercanía y “comida casera”. Tiene el valor añadido de haber sido diseñado y confeccionado por Pastor, su último propietario.

Rescate en Gran Canaria: Discos Noda

19/01/2026

Los rótulos de las tiendas de Discos Noda formaron parte del paisaje urbano de muchas poblaciones y de la memoria colectiva de varias generaciones. La histórica cadena de establecimientos fue referente de la comercialización musical en Canarias entre finales del siglo XX y comienzos del XXI, asociado al auge del cassette, del vinilo y posteriormente del CD. Fundada por Juan Ramón Santana Noda, llegó a convertirse en una de las mayores redes de tiendas de música del Archipiélago.

Juan Ramón Santana Noda empezó a trabajar de panadero con 13 años. A los 16 ya se ganaba muy bien la vida en un taller mecánico, pero un problema de espalda le obligó a dejarlo. En 1977, con 21 años, empezó a vender en los mercadillos de Gran Canaria (Teror, Vecindario, Ingenio, San Fernando…), acompañado en ocasiones por su hermano menor. Vendía mercancía que traía directamente desde las fábricas en la península: porcelana, juguetes, bisutería, etc. Llegó a gestionar hasta 8 puestos en un mismo mercadillo, empleando a familiares y allegados, hasta que decide especializarse en la venta de cassettes, producto con gran demanda y más fácil de gestionar.

Juan Ramón, a la izquierda, con 21 años en el mercadillo de Teror. © Juan Santana Noda.

En 1989 abrió la primera tienda Discos Noda, en Telde. Pronto le siguieron otras en Las Palmas de GC, en Vecindario, Maspalomas y Gáldar. En 1996 da el salto a Tenerife, convirtiéndose en la mayor competencia de otra famosa cadena, Discos Manzana. En total, llegaron a existir más de treinta tiendas, 22 de las cuales estuvieron abiertas simultáneamente. Discos Noda amplió sus actividades con la producción y grabación musical, mediante el sello Noda, con notables éxitos de artistas como la Orquesta Armonía, Los Bajip de La Gomera, Pepe Tacoronte, Los Tamarindos y muchos otros. Gracias a la acertada estrategia publicitaria, contratando publicidad en prensa, radio y televisión, crecieron de manera muy rápida, llegando a imprimir 500.000 ejemplares de su catálogo.

Miembros de Insula Signa y Juan Ramón, a la derecha, junto al rótulo donado. Enero de 2026.



Juan Ramón Santana tuvo la generosidad de donar a Insula Signa uno de los rótulos que todavía conservaba. Concretamente, el correspondiente al de la tienda del Centro Comercial Las Arenas, en Las Palmas de GC, uno de los primeros establecimientos de la cadena. Este hecho posibilitará que dicho rótulo pase a formar parte del patrimonio gráfico canario, como elemento representativo de una aventura emprendedora sin precedentes. En el acto de entrega, en enero de 2026, no pudimos dejar pasar la oportunidad de hacer a Juan Ramón algunas preguntas:

¿Cómo empezó la singladura de Discos Noda?

En 1989 abrí la primera tienda en la calle Barbería de Telde. Para su nombre, elegí el primer apellido de mi madre, procedente de Lanzarote, poco común en Canarias. A este primer establecimiento le siguieron otros: un segundo en Telde; en 1991 en la calle Rafael Cabrera en Las Palmas de GC; en 1993 en el Centro Comercial Las Arenas, y en septiembre de 1994, en Vecindario. La cadena siguió expandiéndose con nuevas tiendas en Maspalomas y Gáldar. En 1996 di el salto a Tenerife, con mi cuñado como socio. Adquirimos varios establecimientos, entre ellos los dos que tenía Fresi Disco.

¿Dónde compraba la música que después vendía en sus tiendas?

Por medio mundo: Argentina, Japón, la Feria MIDEM (Marché International du Disque et de l’Édition Musicale), un mercado global para la industria discográfica y musical que se celebraba anualmente en Cannes… Vendíamos estrenos musicales en Canarias antes de que llegaran a la península. Yo mismo gestionaba los despachos de aduanas, en una época en que todo resultaba más sencillo y rápido. En una ocasión llegué a comprar en Miami 1.500 discos de un estreno de Gloria Estefan un sábado y tenerlos en mis tiendas el lunes a primera hora. El martes ya los había vendido todos.

¿También compraban en Miami?

Los americanos quisieron hacer un MIDEM latino. Aunque lo intentaron por todo lo alto, con compañías de primer nivel como EMI, Sony o Virgin, que llevaban allí a sus mejores artistas, no acabó de funcionar. En Miami estuve comprando desde 1997 a 1999 sobre todo a un mayorista cubano llamado Reyes que llevaba 40 años en el negocio de la música. Trabamos amistad y cuando salíamos de la feria, nos íbamos de juerga toda la noche.

¿Cómo recuerda su experiencia americana?

Tengo muy buenos recuerdos. En agosto de 1998, en el Convention Center de Miami Beach, vi actuar a Compay Segundo, el primer músico cubano que rompía el fuego en el MIDEM latino, actuando sólo para periodistas e invitados de la industria discográfica, a pesar de los problemas que tuvo para obtener su visado. Hubo incluso una amenaza de bomba que obligó a desalojar momentáneamente el recinto. En otra ocasión, asistí a un concierto conjunto de Víctor Manuel y Ana Belén.

¿Cuando decidió abrir una tienda en Vecindario?

Yo ya conocía el sureste, por haber frecuentado el mercadillo de San Rafael. La de Vecindario fue nuestra cuarta tienda, tras las de Telde y Las Palmas. Fue todo un éxito; estábamos en plena en el nº 328 de la Avda. de Canarias, un local que pronto ampliamos con un almacén en la conocida como casa de Antonio el Guardia en la calle Los Sabandeños. Ahí llegaron a trabajar hasta diecisiete personas. Posteriormente abrimos otra en el Centro Comercial La Ciel y también en el Centro Comercial Atlántico.

¿Cuáles son los mayores éxitos de ventas que recuerda?

Recuerdo los temas “Y si esto no es una Isa”, del Trío Acaymo, que alcanzó el medio millón de ejemplares vendidos, o “Mi linda señorita” de Los Bajip de la Gomera, que también vendió muchísimo. Asimismo, eran superventas seguros los discos de Gloria Stephan o los recopilatorios Max Mix que editaba la compañía catalana Max Music . 

Hubo un tiempo en que se decía: “si no está en Discos Noda, ni lo busques”.

Así es. Yo siempre me preocupé por tener un catálogo lo más extenso posible. Si, por ejemplo, un disco dejaba de tener éxito en España, su venta disminuía y su distribución cesaba al poco tiempo. Yo lo buscaba y lo traía desde otros países donde continuaba vendiéndose con éxito, como Japón, por ejemplo. 

¿Qué provocó el cierre de las tiendas y el fin de la cadena Discos Noda?

La evolución de la industria musical. Recuerdo cuando empezaron a llegar los CD, no sabíamos ni abrir la cajita. Con la llegada de internet y la adopción del formato digita, la música dejó de necesitar un soporte físico. La irrupción del MP3 y la piratería digital rompieron el vínculo entre escuchar y comprar discos, vaciando de sentido económico a las tiendas tradicionales.




Durante décadas, Discos Noda fue tienda y punto de encuentro: un espacio donde la música popular tenía rostro, conversación y criterio. Con el cambio de modelo y la llegada posterior del streaming, ese ecosistema desapareció. En 2017, al bajar la persiana de última tienda de Discos Noda, en la calle Suárez Guerra de Santa Cruz de Tenerife, no solo se perdió un comercio, sino una forma de vivir la música en la calle.

Concluye el inventariado del patrimonio gráfico del Puerto de la Cruz

14/01/2026

En Insula SIgna nos complace enormemente hacer público el informe final del inventariado del patrimonio gráfico del municipio del Puerto de la Cruz, un trabajo realizado por encargo del Ayuntamiento y concluido en enero de 2025. El documento puede consultarse íntegramente en este enlace, donde se ofrece como recurso abierto a la ciudadanía, investigadores y administraciones.

El proyecto, pionero en el estado español, permitió documentar y analizar un conjunto significativo de rótulos comerciales, tipografías y elementos gráficos de valor patrimonial, muchos de ellos vinculados a la memoria urbana, la historia comercial y la identidad visual del municipio.

Una de las premisas del encargo era la presentación pública de los resultados, con el objetivo de poner en valor los hallazgos y devolver a la ciudadanía el conocimiento generado. Aunque la intención inicial fue coordinar esta presentación con el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, el paso del tiempo y la falta de concreción han llevado a la asociación a decidir publicar el trabajo por iniciativa propia, sin seguir demorando su publicación. En Insula Signa somos conscientes de que la difusión pública de este inventario resulta especialmente necesaria si se tiene en cuenta que, desde el inicio de los trabajos de documentación, varios de los elementos inventariados han desaparecido, algunos de ellos de especial relevancia. Esta pérdida reciente confirma la situación de vulnerabilidad del patrimonio gráfico y evidencia la urgencia de su conocimiento y protección.

El patrimonio gráfico no puede permanecer invisible ni quedar relegado a un archivo. Su valor reside también en ser conocido, compartido y debatido. el carácter preventivo del inventario lo convierte en una valiosa herramienta para futuras acciones de conservación.

Queremos agradecer expresamente la colaboración de comerciantes, vecinos y personas que facilitaron información, acceso y testimonios durante el desarrollo del proyecto, cuya implicación fue fundamental para documentar este legado gráfico.

Rótulos en el umbral

19/12/2025

Estamos acostumbrados a elevar la mirada para contemplar los rótulos comerciales. La mayoría se sitúan en un plano elevado, perpendicular al suelo y generalmente sobre las puertas de acceso a los establecimientos. Es una disposición lógica cuando el objetivo principal es captar la atención del viandante en un entorno urbano marcado por la competencia visual y la saturación de estímulos. En ese paisaje de llamadas constantes, todo lo que no se encuentra a la altura de los ojos tiende a desaparecer. Por eso, no resulta extraño que los rótulos integrados en el suelo pasen inadvertidos para la mayoría de las miradas.

Sin embargo, este tipo de rótulos habla de otra forma de entender el comercio y la relación con quien entra en el local. Son señales discretas que revelan un cuidado especial por el detalle y aportan una indudable prestancia al establecimiento. Su intención es menos publicitaria y más humana. Funcionan casi como un gesto de cortesía: una bienvenida silenciosa, una deferencia dirigida no a la multitud, sino a una persona concreta, aquella que cruza el umbral y que, en ese mismo instante, deja de ser transeúnte para convertirse en cliente.


Bonito trabajo e inteligente composición en un edificio de la calle León y Castillo de Las Palmas de Gran Canaria.
Desaparecido en una lamentable muestra de desprecio.
Tintorería en la calle León y Castillo, Las Palmas de Gran Canaria.
Testimonio del desaparecido Bar Diego. Paseo de San José, Las Palmas de GC. Fotografía de Eduardo Reguera.
Calle Castrillo de Las Palmas de Gran Canaria. Fotografía de Leonor Zozaya-Montes (@CanariasCultur en X).
Calle Pamochamoso, Las Palmas de Gran Canaria.
La combinación del terrazo y de las letras no estuvo muy acertada, pues apenas muestra legibilidad.Calle Rafael Cabrera, Las Palmas de Gran Canaria.
Calle Bravo Murillo, Las Palmas de Gran Canaria.
Mercado Central, Las Palmas de Gran Canaria.
Calle La Quesera, La Pasadilla, Ingenio.
Mercería desaparecida en el edificio del Estadio Insular, Las Palmas de Gran Canarai. Fotografía de Mirta Castignani.
Maracay, un comercio desaparecido, en el Edificio del Estadio Insular, Las Palmas de Gran Canaria.

Muchos de estos umbrales rotulados son auténticos supervivientes, ejercicios estéticos propios de una época en la que se prestaba atención a los pequeños detalles, cuando el diseño gráfico y la artesanía convivían de forma natural con la arquitectura. Hoy, estos rótulos discretos esconden historias olvidadas y evocan un esplendor perdido, recordándonos que el patrimonio gráfico también se encuentra, a veces, justo bajo nuestros pies.

Conviene señalar que este ámbito no debe confundirse con otro bien distinto: el de la señalética urbana y las señales viarias, ya sea pintadas en la calzada o dispuestas en aceras y espacios públicos. Ese conjunto responde a lógicas funcionales, normativas y técnicas propias, y merece sin duda un capítulo aparte.

Callejón del Combate, Santa Cruz de Tenerife.
Calle Obispo Rey Redondo, San Cristóbal de La Laguna.