El casco histórico de Santa Cruz de La Palma ha sido testigo los últimos sesenta años de la historia de Casa Fidio, uno de los comercios cercanos que con tanto cariño recuerdan los vecinos de la Calle Real, ubicado en la Casa Cáceres, un inmueble del siglo XIX, de influencia portuguesa y protegido como Conjunto Histórico-Artístico. La librería-papelería fue fundada por Fidio López Hernández (1935 – 2016), librero que inculcó a sus tres hijas (María José, María Beatriz y Rosa María) la pasión y el interés por la lectura. Las herederas pusieron fin a la andadura del negocio familiar en agosto de 2025, tras alimentar de letras y cultura la capital palmera desde 1967.
La primera actividad comercial en la Casa Cáceres fue un «gabinete de lectura» que en 1906 abrió al público el indiano Julián Fernández García, junto con su hermano Juan Fernández García. Ambos habían sido promotores de la Librería, Papelería y Centro de Suscripciones La Favorita, abierta en 1897 en su residencia familiar de la calle Garachico de Santa Cruz de La Palma, establecimiento que cerró sus puertas en 2017 con las marcas de librería decana de La Palma y una de las más antiguas de Canarias. En otro ámbito completamente diferente, en 1908 el doctor Manuel Fernández de la Cruz ya había presentado al público en este mismo domicilio su consulta como odontólogo, beneficiándose de su condición de hijo del matrimonio propietario del edificio desde 1884. En una fecha indeterminada, Agustín Veloco instaló aquí su tienda de mercería, que cerró en 1908 y en 1940, el vecino natural de la villa de Mazo Juan Marante Hernández abrió en la Casa Cáceres una «venta de calzado nacional al por menor».
Fidio López, Nolasco Sicilia y Jaime Sicilia, década de 1970 | Adolfo Ayut, Colección de la Familia López Rodríguez.
Fidio López fue dependiente de la casa antecesora más inmediata en su ramo, la Librería Cervantes, abierta en 1944 como estanco y centro de suscripciones en el nº 4 de la calle Pérez de Brito, propiedad de la familia Yanes. Cuando se formalizó la apertura, quien figuraba como solicitante era Carlos Yanes Carrillo; sin embargo, quien dirigió el negocio de facto fue su esposa, Ángeles Iglesias Orive, nacida en Las Palmas de Gran Canaria, que hubo de obtener la correspondiente autorización conyugal. Mujer refinada, elegante, culta y avanzada a su tiempo, su nombre como emprendedora, como en tantos otros ejemplos, quedó anulado en la documentación oficial, aun siendo, como fue, la auténtica alma mater del proyecto. La sucedió su hija María Victoria Yanes Iglesias, con licencia para ejercer la actividad de librería, papelería y objetos de escritorios, ampliada desde 1987 a juguetería.
Aunque en las décadas de 1940-1960, Venezuela constituye uno de los principales destinos de la emigración canaria de postguerra, Fidio López se aventuró a Guatemala. De vuelta de su periplo indiano, comienza una fructífera etapa como autónomo en la librería. Por entonces, entre los establecimientos domiciliados en el mismo nº 4 de la calle O’Daly se encontraban el estudio fotográfico Nolo y la peluquería Deny. En asociación con Javier Cobiella Cuevas, retoma el estudio fotográfico en la primavera de 1967, anunciándose como Fotografía:Estudio y Laboratorio. Algunas semanas después, el establecimiento se anuncia con el nombre de Casa Fidio. La elección del sustantivo casa para dar nombre a la empresa dota a esta de una connotación cercana, que permite relacionar la actividad comercial con lo emocional. Ello facilita la captación de vínculos afectivos con el cliente, un modelo ya empleado por otros comercios de la ciudad. Pronto, al tráfico de periódicos, revistas y material para despachos y centros educativos, Casa Fidio se introduce en el comercio de los «timbres de ingresos, de impuesto, nacional o fiscal» y sellos postales, lo que contribuirá a incrementar su prestigio. En 1986 el empresario solicita tres nuevas licencias para la copia de documentos, para la reparación de calzado y para la fabricación de llaves.
Anuncio en Diario de Avisos, 31 de marzo de 1967.
Fidio fue siempre fiel a una imagen corporativa cuyos orígenes se sitúan hacia 1992-1993. A raíz de la entrada en vigor del Anexo Informativo de Protección Artística del Casco de Santa Cruz de La Palma, aprobado por la Corporación Municipal en 1990, se prohibieron los anuncios luminosos, por lo que la empresa hubo de modificar su señalética. Eliminó los antiguos rótulos de plástico y neón y, en su lugar, en el antepecho de la ventana situada sobre la entrada septentrional, instaló un novedoso cartel con diseño del propio Fidio López, según testimonios familiares, y elaborado por el alumnado del ciclo superior de la especialidad de forja artística impartido en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Santa Cruz de La Palma (hoy Escuela de Arte Manolo Blahnik) del curso 1992-1993.
Así, bajo la dirección del profesor Isidro de la Cruz Lorenzo,los alumnos Gregorio García Pérez, Pedro Julio Reyes Brito, José Juan González Rodríguez y Ramón A. Machín Hernández realizaron un panel en bronce con las letras superpuestas en negro. Según Raquel Concepción Sánchez, profesora de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria, estamos ante una «tipografía geométrica, minimalista y tecnológica, influenciada por el diseño industrial y la estética futurista típica de las décadas de 1970-1980, singularizado por el empleo de líneas paralelas, ángulos rectos y el diseño de letras condensadas, especialmente en los ámbitos de la señalética, la electrónica, la papelería y los logotipos corporativos«. Si bien la secuencia Librería Papelería, en mayúsculas, cursivas y sin serifas, se puede emparentar con la Helvetica Condensed, Univers o similares, en el enunciado Fidio, también en mayúsculas, cursivas y desprovisto de adornos, de trazos rectos, paralelos y alargados, próximos al estilo techno de máquinas industriales, las letras están modificadas; se nota especialmente en la barra superior, que las unifica visualmente para crear un estilo de logo-tipografía.
Primer rescate de Insula Signa en La Palma
La familia de Fidio, conocedora de nuestra labor en la protección del patrimonio gráfico canario, decidió donar generosamente el rótulo a Insula Signa, preservando así el legado y la historia de Fidio, la memoria de la librería, y un pedacito de diseño (de casi 40 kg) del siglo pasado. Estamos muy contentos asimismo por cerrar el círculo y ceder el rótulo a la Escuela de Arte Manolo Blahnik para que lo restauren, cuiden y expongan en sus dependencias, propiciando de esta manera que siga inspirando a estudiantes y visitantes en el mismo lugar en que fue creado. Esto supone, además el inicio de lo que puede ser una fructífera colaboración entre la Escuela y nuestra asociación.
Agradecemos la colaboración de @grandolaimago, @mh_peludo, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y la ayuda de todos/as quienes hicieron posible este rescate.
Fuentes:
58 años de servicio al cliente: la Librería y Papelería Fidio (Santa Cruz de La Palma, 1967-2025) cierra sus puertas. Víctor J. Hernández Correa. Santa Cruz de La Palma, 26-07-2025.
Desde siempre, la posición estratégica de las Islas Canarias en las rutas marítimas a América y África atrajo a comerciantes no sólo europeos, sino de las áreas más lejanas del mundo. Entre las comunidades de comerciantes extranjeros destacaron los sindhis hindúes. Calificado por antropólogos e historiadores como comunidad comercial diaspórica y casta comercial, el sindhi es el grupo de origen asiático más antiguo establecido en España, sólo precedido en el tiempo por algunos libaneses instalados también en Canarias. Hoy en día es una compacta red de comunidades con presencia en más de cien países.
La provincia de Sind, con capital en Hyderabad, pasó a formar parte de Pakistán tras la ocupación británica de la India. Su condición costera la situó en las principales rutas comerciales con Occidente. La mayoría musulmana de su población dificultaba a los hinduístas poseer tierras, integrarse en el ejército o acceder a títulos nobiliarios, por lo que éstos vieron restringida su actividad al comercio. La apertura del Canal de Suez en 1868, que reducía a una tercera parte el viaje por mar de la India a Europa, provocó que los comerciantes sindhis se lanzaran a la búsqueda de puertos libres de restricciones y aranceles en todo el mundo.
Chellaram
Danamal Validam, un joven emprendedor de la familia Chellaram fue el primero en establecer en 1860 su tienda en el nº 33 (actual 47) de la calle Triana de Las Palmas de GC, en una casa antigua de tres pisos que se reformó por dos veces en 1904 y 1923, con proyectos del arquitecto Femando Navarro. Aquel edificio se convirtió en punto de encuentro de los indios de la ciudad. En la tercera planta se habilitó una capilla donde se realizaban bodas y fiestas religiosas de su país de origen. Al auspicio de los buenos resultados comerciales, en 1972 la familia derruyó la antigua casa para construir otra en el mismo lugar, conservando en el último piso un lugar para reuniones religiosas.
Para la clientela oriunda, supuso el descubrimiento de tesoros llegados allende los mares: mantones de Manila, jarrones chinos y sedas indias llegaban a bordo de los vapores que, primero en el antiguo Muelle de Las Palmas (San Telmo) y luego en el de La Luz, recalaban en la isla compartiendo embarcación con los primeros turistas europeos.
Propuesta para el ornamento de la fachada del comercio de Dhanamall Chellaram realizada en 1923 por el arquitecto Fernando Navarro.
Validam nunca vino a Canarias, pero recibía informes semanales de sus negocios en las Islas, así como de sus tiendas en más de 100 puntos distintos del planeta. Su hijo ParsramValiram llegó en 1935 a Gran Canaria, y tras cinco años regresó a la India para formar una familia. Ya con cuatro hijos, huyó de la guerra indo-pakistaní de 1947 y volvió a Las Palmas de Gran Canaria. La tienda Chellaram se convirtió en un centro neurálgico de la ciudad. Incluso abría los domingos para atender a los jugadores de los equipos de fútbol que visitaban la Isla. Los cambulloneros se abastecían allí de mercancías que no encontraban en otro lugar. El negocio permaneció activo hasta el año 2003.
Publicidad en la prensa de la época del establecimiento ChellaramEstablecimiento de Chellaram en la Plaza de la Constitución (actual de la Candelaria), S/C de Tenerife, hacia 1900. Fotografía de la colección Manuel Jesús Martín Martínez-Ball.El mismo establecimiento de Chellaram, hacia 1923. En el rótulo puede leerse «Japanese Articles» y «Chinese Embroidery». Fotografía de A. Benítez en el Archivo de la FEDAC.
Chanrai
El establecimiento del Grupo Chanrai en Santa Cruz de Tenerife en 1860 fue un punto más de la ampliación de la basta red empresarial Hyderabad Sind, con sede en Gibraltar y presencia en todo el mundo. El grupo siguió creciendo hasta abrir un negocio en el nº 43 de Triana, es decir, junto al de sus compatriotas.
En los años veinte y treinta, las llamadas 3C (Chanrai, Choitram y Chellaram), ya estaban presentes en el núcleo del comercio tradicional de la capital tinerfeña (la calle Alfonso XIII –actual Castillo– y la plaza de la Constitución – actual de la Candelaria–), así como en la calle Triana de las Palmas de Gran Canaria. En esa misma calle, Thakurd Basulchand abrió en 1935 la firma Flor de India.
Publicidad de Chanrai en la prensa de 1963Chanrai, en la calle Triana de la capital grancanaria, hacia 1980.Flor de India, en la Calle Triana, hacia 1965. Fotografía del archivo de la FEDAC.
Metharam
También la familia Metharam abrió una sucursal en Triana en 1901, tras haber llegado a Tenerife en 1886. La capital de Canarias entonces no era compartida, ya que la división provincial entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife se produjo en 1927. Este grupo de empresarios debió afrontar el inicio del llamado «pleito insular» entre Tenerife y Gran Canaria y los problemas derivados de la fiebre amarilla que acabó en 1863 y que hizo estragos en la capital grancanaria. A pesar del riesgo comercial que suponía, estos emprendedores consiguieron expandir sus negocios y contribuir al florecimiento de la actividad comercial en la calle Triana, duramente castigada por la pandemia.
Exterior de Metharam Bros & Co. en la calle Triana, a principios de siglo. Fotografía de Juan Bonnet.Interior de Metharam Bros & Co. Fotografía de Juan Bonnet.Casa Metharam en la Calle Triana, hacia 1953. Archivo fotográfico de la FEDAC.Decoración en la fachada del bazar Metharam que el artista Felo Monzón realizó en 1956 por encargo del arquitecto José Enrique Marrero En la cultura hindú, el elefante es un símbolo de buena fortuna, fuerza, sabiduría, lealtad y abundancia.
En 1956, el propietario D. G. D. Daryani encargó la decoración de la fachada de su negocio al célebre arquitecto José Enrique MarreroRegalado, que solicitó para ello la colaboración de Felo Monzón, para entonces una figura consagrada en el Archipiélago. Ocho ménsulas en forma de cabeza de elefante con la trompa extendida configuran parte de dicha decoración, además del revestimiento de las pilastras laterales en piedra artificial en el tono de la piedra berroqueña, representando figuras de dioses de danzas sagradas las superiores y ornamentaciones geométricas de influencia oriental las inferiores.
Maya
En 1953, el emprendedor sindhi Tirthdas Bherumal Bharwani, hijo de un adinerado joyero, abrió la primera tienda del grupo Maya en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife. Pocos años después abrió un centro de venta al mayor en Gran Canaria y en 1969 inauguró en la calle Triana su primera tienda. Apostó por importar las primeras marcas de fotografía, electrodomésticos y joyería, convirtiéndose en distribuidor internacional de algunas de ellas, como Nikon. El joven visionario introdujo innovaciones clave que le proporcionaron prestigio y llenaron de clientes sus comercios, como abandonar el habitual regateo para establecer una política de precios fijos u ofrecer garantía y servicio post-venta para los productos que vendía.
Tras su muerte en 1977, sus hijos Ramesh, Kishinchand, Harisunder y Kumar tomaron el relevo. Poco a poco Ramesh transformó las prósperas tiendas de su padre en un imperio comercial que llegó a tener 2.000 empleados. La introducción de tarjetas de crédito propias, que permitían pagar las compras a plazos, supuso un hito en la estrategia comercial, fidelizando a más de 25.000 clientes. Ramesh creó una división internacional de importación y distribución mayorista de marcas de óptica, fotografía y electrónica y construyó un complejo hotelero en Lanzarote, además de introducirse en el negocio inmobiliario.
Sede principal y primer establecimiento de Maya en la Plaza de la Candelaria, S/C de Tenerife, ahora ocupado por una cadena hotelera.
Primera tienda de Maya en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Triana.La última sede de Maya en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Juan Manuel Durán, cerró en 2016. Fotografía de Ujo & Partners.
Con la repentina muerte de Ramesh en 2010, la tercera generación de la familia Bharwani no pudo mantener el éxito de la compañía. Se enfrentaron a la crisis económica y una creciente competencia, lo que llevó a una mala gestión y a la situación actual de la empresa, con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que terminó con el cierre de todos los negocios y la sociedad acabó en concurso de acreedores.
Visanta
Visanta fue fundada en 1973 por Moti Matani, originario del Sindh (India). La empresa, cuyo nombre es un acrónimo formado a partir de los nombres de sus hijos, creció como un comercio especializado en electrónica, fotografía, vídeo e informática, con un modelo basado en precios competitivos, trato humano y garantía directa. Llegaron a tener 14 tiendas en Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote. Un año después de abrir la primera, en la calle Ripoche de Las Palmas de Gran Canaria, abrieron una sucursal en S/C de Tenerife y posteriormente en Las Américas y en el Puerto de la Cruz, convirtiéndose en un referente insular. Matani se retiró en 2018 y sus hijos Priti y Puneet tomaron las riendas del negocio. Actualmente quedan cinco tiendas, una en Gran Canaria, dos en Tenerife y una en Lanzarote. La del Puerto de la Cruz cerró en mayo de 2025, marcando el fin de una etapa.
Tienda de Visanta en la calle Ripoche de Las Palmas de Gran Canaria.Esquina de la calle Imeldo Serís con Cruz Verde, en Santa Cruz de Tenerife. A la derecha, el comercio de Visanta, a finales de los años 70. Fotografía de Antonio Brito Correa.
Durante décadas, los sindhis se especializaron en la venta de productos exóticos, textiles de alta calidad, sedas, encajes, linos, tejidos de Cachemira, objetos de arpillera, plata labrada, bordados orientales, madera de sándalo, porcelanas, vajillas, etc. Muchos de los productos se importaban también desde Malta y Gibraltar. La seda fue durante las primeras décadas del siglo XX la primera de las importaciones en Canarias, después de la madera, la turba, el tabaco, el trigo y el serrín. Los clientes de estos comercios eran fundamentalmente los segmentos más ricos de la sociedad canaria y los pasajeros de los numerosos buques, en su mayoría ingleses en travesía hacia las colonias, o establecidos en las islas tras la construcción del Puerto de la Luz, que en 1915 llegó a ser el segundo del mundo en tráfico de mercancías, solamente por detrás del puerto de Nueva York. La integración en 1947 de la provincia de Sind en Pakistán tras la independencia de la India intensificó la diáspora y cambió la relación de esta comunidad con su lugar de origen. La práctica económica y la adscripción religiosa conforman la autoidentificación y la pertenencia a la comunidad, por encima de nacionalidad y localidad.
La afluencia del turismo de masas y la condición de puertos francos libres de impuestos explica la bonanza de estos negocios en los años sesenta y setenta, época que podría calificarse como los tiempos dorados. La inmigración sindhi de este período es familiar; las mujeres eran reagrupadas tras el establecimiento durante años de sus esposos, por lo que muchos de los jóvenes y adultos de la comunidad actual nacieron en el archipiélago. Aunque se mantuvo la venta de productos textiles, se produjo cierta diversificación, especializándose muchos comerciantes en productos
electrónicos. A las islas llegaban mercancías desde Bombay, Cantón, Shangai, Kobi, Yokoama, Ceuta, Melilla, Tetuán, Larache, Casablanca, Fez, Mogador, Panamá, Kingstown, Punta Arenas, Sierra Leona, Lagos, Accra, Monrovia y hasta el Congo, que tenía conexiones aéreas directas con las islas para pequeños y rápidos envíos de electrónica. A los ya mencionados se sumaron importantes nombres comerciales como Chellsons, Visanta, Atlantic Traders, Pasha, Chandu, Kishoo… Los bazares hindúes poblaron principalmente las calles de La Naval, Juan Rejón y Albareda en Las Palmas de GC, convirtiéndose en un referente obligado para las tripulaciones, pasajeros y turistas que llegaban por mar y aire desde todo el mundo.
Tal era el grado de atracción que estos comercios ejercían, que a los visitantes peninsulares se les denominaba «el 7º de Caballería», porque nada más llegar preguntaban: ¿Dónde están los indios?
La comunidad hindú siempre dió especial importancia a la ética en sus negocios: una parte de los beneficios se deben devolver a la comunidad, en forma de donaciones a comunidades religiosas y educativas, así como a organizaciones sociales. En 1916 ayudaron a la llegada de la energía eléctrica a Triana. Chellaram llegó a financiar las tartanas de los tartaneros, a cambio de traer a los turistas desde el Puerto. Chanrai financió la compra de mármol en la Iglesia de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife. Maya se convirtió en patrocinador del Carnaval de Santa Cruz y el Diwali (principal fiesta hindú) que organizaba Ramesh Bharwani se convirtió era un evento social de primer orden. Las donaciones incluían también ayudas para los negocios de aquellas familias que todavía no habían tenido éxito en sus negocios.
Desde 1982, con la desaparición de los puertos francos y la rigidez en materia de extranjería, la emigración procedente de la India prácticamente se detuvo. En los últimos tiempos, los herederos de aquellos empresarios han liderado el proceso de transformación de sus sociedades. Muchas familias que empezaron con pequeños bazares poseen las más fuertes empresas del Archipiélago en varios sectores. Aunque los negocios de venta al público se mantienen en reducidas zonas de las capitales canarias y áreas turísticas, la mayor parte de los nuevos negocios están basados en el tráfico internacional de mercancías, cadenas de perfumería, servicios digitales, actividades financieras e industria turística. FundGrube, Riu, Sabina, Europa, Douglas o Kim son tiendas por las que seguro habrá pasado cualquier persona que haya estado en Canarias y haya aprovechado los bajos precios que aún se mantienen en esos productos. Empresarios como Anil Partap, uno de los mayores importadores de Canarias, o Ram Bhavnani, que hizo fortuna con sus inversiones en el sector bancario, han levantado verdaderos imperios a nivel regional.
Es abundante el legado cultural que la comunidad sindhi ha dejado en Canarias. También hay huellas tangibles que han enriquecido nuestro patrimonio visual. En efecto, me refiero a los rótulos de sus negocios, que formaron parte del paisaje urbano durante décadas. Aunque van desapareciendo lentamente, todavía se pueden apreciar en algunas calles de Las Palmas de GC y S/C de Tenerife los restos de un pasado de esplendor comercial en el que medio millar de establecimientos, conocidos popularmente como los indios, contribuyeron al bullicio cosmopolita en las islas a mediados del siglo XX.
Gran parte de aquellos establecimientos fueron sustituidos por otra gran comunidad de comerciantes asiáticos: los chinos, que poblaron las zonas donde antes reinaron los indios con numerosos negocios que a su vez también fueron cerrando, víctimas de la crisis económica de 2008. El área que conforman las calles Albareda, La Naval y Juán Rejón en Las Palmas de GC es un museo urbano en el que aún pueden contemplarse algunos restos gráficos de los rótulos indios, chinos y rusos (que también los hubo). Además de una visita presencial, es muy recomendable también hacerla de manera virtual en Google StreetView, en la que además es posible retroceder en el tiempo hasta el año 2008 y contemplar muchos de los rótulos que había entonces.
Fuentes:
Chellaram, novedades orientales. Dunia E. Torres, La Provincia, 12/03/1998.
El poder hindú en Canarias. ElDiario.es, 06/12/2006
Los comerciantes sindhis en Canarias. Relaciones transnacionales y actividad económica. Ana María López Sala y Valeriano Esteban Sánchez, 2010.
La senda de los elefantes. Mariano de Santa Ana, La Provincia, 11/11/2013
El declive del imperio de los Bharwani. Laura Docampo. La Provincia, 12/10/2014.
España y la India: en busca de unas relaciones bilaterales más estrechas. Rubén Campos Palarea y Jayshree Sengupta. Real Instituto Elcano, 2017.
160 años de excelente comercio hindú en Canarias. José L. Jiménez. ABC, 10/09/2018.
100% canarios, 100% mestizos. A.R./I.D. La Provincia, 30/05/2019.
Hubo numerosos mosaicos de Nitrato de Chile en Canarias. Alguno todavía se conserva; el más famoso está en el inicio de la calle O’Daly, la vía comercial más importante de Santa Cruz de La Palma. Compuesto por 270 azulejos, es uno de los más grandes de España (junto a los de Guadalajara y Puerto de la Cruz), con una superficie de 10,80 m2. Su deterioro suscitó una amplia controversia. Así, en septiembre de 2016, se aprobó en pleno una moción presentada por el PP instando a su declaración como Bien de Interés Cultural para su protección.
Un mes después, la prensa local informaba de que “El Ayuntamiento encarga un estudio sobre el estado en que se encuentra el cartel, con el objeto de valorar su posible restauración“. En la misma noticia se dice que el consistorio se planteaba asimismo la recuperación de dos antiguos anuncios de la marca Philips, también en azulejos, instalados en 1970 por la empresa Electro Radio. Situados en un inmueble de la Avenida de El Puente, actualmente se hallan ocultos al estar recubiertos por varias capas de pintura. El alcalde señaló que se pondría en contacto con la casa Philips con objeto de buscar posibles líneas de colaboración para recuperarlos.
El estudio, encargado a una empresa especializada, comprobó el estado deplorable del mosaico de Nitrato de Chile. En él se hizo especial hincapié en la existencia de suciedad superficial sobre el vidriado, que se manifiesta en la irisación, falta de matices y opacidad del brillo original. También detectó pérdidas puntuales del vidriado, lo que provoca la visión del sustrato cerámico de color barro anaranjado y requiere una actuación para evitar que la humedad continúe con su degradación.
Trabajos para comprobar el estado de los mosaicos de Nitrato de Chile y de Philips.
A finales de 2018, el Diario de Avisos publica que hay una solución al estado de deterioro que presenta el mosaico de Nitrato de Chile sin necesidad de proceder a su costosa restauración, gracias a que una ciudadana se ofrece a donar un mosaico original en perfecto estado para sustituirlo. Así lo anunció el alcalde el mismo día que recibía del Cabildo una subvención de 20.000 euros. Un dinero que “es probable que en vez de destinarlo a la restauración se invierta en la sustitución de esta pieza artística y comercial. El Ayuntamiento, que tiene un año para justificar la subvención recibida, va a esperar a que nos lo envíen para estudiarlo”. Nada más hemos averiguado sobre la supuesta donación, a pesar de haber rastreado la prensa de ese periodo. ¿El mural no reunía las condiciones mínimas? ¿La donante se echó atrás en el último momento?
A principios de 2019, el ayuntamiento anuncia que la restauración costará 18.000 euros y que será subvencionada por el Cabildo. Un año más tarde, la concejal de Patrimonio Histórico, Melissa Hernández, anuncia que se iniciará en abril con un plazo de ejecución aproximado de un mes y medio. Finalmente, sumando el retraso provocado por la pandemia de Covid-19, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma comienza los trabajos de restauración en junio de 2020, con un presupuesto de 18.219 euros financiados por el Cabildo y con aportación también de las arcas municipales. La obra tiene un plazo de dos meses y es ejecutada por In Situ Conservación y Restauración, una empresa madrileña con reconocida experiencia, según información de el Diario de Avisos.
Concluidos los trabajos de restauración, el mosaico luce espléndido de nuevo. Bien está lo que bien acaba, aunque los mosaicos de Philips cubiertos de pintura blanca siguen cubiertos por capas y capas de pintura. Han resultado ser los hermanos pobres del Nitrato de Chile.
El mosaico restaurado. Agosto de 2020.
Todavía se conservan otros dos mosaicos de Nitrato de Chile en la isla de Tenerife. Uno en Granadilla de Abona y otro incompleto, en Puerto de la Cruz.
Granadilla de Abona, en las inmediaciones de la iglesia de San Antonio de Padua. Fotografía de Melchor Padilla.Empaquetadora de plátanos La Quinta Culpla junto al puente que conduce a la Carretera del Botánico desde la TF-31, en Puerto de la Cruz. Fotografía de Blanca Rodríguez de Azero.Fotografía del archivo de Jaime O’Shanahan, tomada en Tejina (Tenerife) en 1984. Muestra un mosaico de Nitrato de Chile, actualmente desaparecido, en la fachada de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos.
Hubo un mosaico de Nitrato de Chile en la carretera que va de Tenoya a Arucas. La única constancia que hemos encontrado de él es la siguiente fotografía, tomada en 1969 y publicada en el grupo de Facebook Fotos antiguas de Canarias por Emilio Domingo Ojeda.
Fuentes:
· Magazine Visual · Wikipedia · Grupo de Facebook Fotos antiguas de Canarias · Blog Lo que las piedras cuentan.
En España se llegaron a instalar miles mosaicos de azulejos con la publicidad del Nitrato de Chile en los años 30 y 40 del pasado siglo, de los que poco más de cien han sobrevivido hasta nuestros días. De esos cien, solo tres estaban situados en poblaciones canarias: Santa Cruz de la Palma, Granadilla de Abona y Puerto de la Cruz. Ahora hay que sumar éste situado en el municipio de Agüimes, el único que se conserva en Gran Canaria y que Insula Signa ha logrado recuperar.
Jaime y Mónica, de Insula Signa, bajo el mural recuperado.
Actualización – Marzo 2026
Insula Signa logra financiación para la restauración del mural recuperado en Agüimes. Los trabajos serán financiados por la empresa chilena SQM Iberian, heredera de la histórica industria salitrera chilena.
Gracias a la gestión de nuestro socio Carlos Jiménez, la ayuda del Ayuntamiento de La Laguna (especialmente la de Domingo Galván Delgado, concejal de Promoción y Desarrollo Local, Medio Ambiente, Sanidad, Movilidad y Transporte) y la colaboración de la Facultad de Bellas Artes de La ULL, hemos conseguido salvar un gran numero de los paneles informativos que colgaban del techo de la antigua Estación de Guaguas en San Benito, San Cristóbal de la Laguna. Dicha estación, construida por el Estudio de ArquitecturaHodgson a mediados de la década de 1980, dejó de funcionar a comienzos de 2011, al construirse el intercambiador de Padre Anchieta.
Este rescate es especialmente significativo, por tratarse de un conjunto de elementos que, al haber formado parte de un espacio urbano muy transitado, ocupan un lugar destacado en la memoria colectiva de varias generaciones. Con él se abre la posibilidad de elaborar una propuesta para su recuperación e integración en un espacio público en el que puedan transmitir adecuadamente una parte de la historia del municipio y la isla.
Hemos conseguido rescatar el rótulo de la emblemática Perfumería Rosy, la primera de San Cristóbal de La Laguna, inaugurada hace 57 años. Loli, la última propietaria junto a su hermana Rosa, se puso en contacto con nosotros para donarlo a Insula Signa y así perpetuar la memoria del negocio familiar que fundó su madre Rosalva De León y que hace poco cerró sus puertas definitivamente. El establecimiento es conocido por varias generaciones laguneras y famoso por el buen gusto de sus delicados envoltorios. Muchas gracias y enhorabuena a la familia por su destacada trayectoria.