Rescate en Santa Cruz de Tenerife: Hotel Pelinor

Santa Cruz de Tenerife, octubre 2026.

Un nuevo elemento del patrimonio gráfico de Canarias ha sido puesto a salvo. La asociación Insula Signa ha completado con éxito la operación de rescate del rotulo del Hotel Pelinor, un establecimiento histórico ubicado en pleno corazón de Santa Cruz de Tenerife, en la calle Bethencourt Alfonso (antigua San José).

Tras el cierre definitivo del establecimiento y el inicio de las obras de reforma del inmueble para un nuevo uso, la pervivencia de su icónica rotulación exterior corría un serio riesgo de fragmentación o desecho. Ante esta situación de vulnerabilidad habitual en el patrimonio gráfico urbano, Insula Signa activó el protocolo de mediación y rescate, para intentar su preservación.

Un icono del hospedaje y la tipografía chicharrera

El Hotel Pelinor estuvo en pleno corazón histórico y comercial, en una de las calles con mayor solera de la capital. Su nombre es un homenaje directo a la historia prehispánica de la isla: Pelinor fue el mencey (rey guanche) de Adeje durante la conquista de Tenerife en el siglo XV. Formó parte de los llamados bandos de paces, decidiendo pactar con Alonso Fernández de Lugo en lugar de enfrentarse militarmente. Tras la victoria castellana en 1496, Pelinor se bautizó con el nombre de Don Pedro de Adeje y recibió tierras en zonas del sur y oeste de la isla.

El establecimiento abrió sus puertas a mediados de la década de 1960, en un momento de fuerte expansión del turismo y de la actividad comercial. Con el paso de los años, pasó a formar parte del grupo Adonis Hoteles, renombrándose formalmente como Hotel Adonis Pelinor, junto a otros establecimientos emblemáticos del centro como Adonis Capital o Adonis Plaza. El Hotel Pelinor acogió durante décadas a visitantes, viajeros y residentes, convirtiéndose en un punto de referencia inseparable del paisaje cotidiano del centro santacrucero. Su rótulo exterior destaca por sus características tipográficas y formales, representativas del diseño publicitario e industrial aplicado a la hostelería de la época en el archipiélago.

Diseñado inicialmente como un alojamiento funcional para viajeros de negocios y turismo de paso, el edificio fue sometido a renovaciones en la década de 1990 y en años posteriores para adaptar sus más de 70 habitaciones a los estándares hoteleros modernos.

Compromiso con la memoria gráfica urbana

Con esta actuación, el rótulo del Hotel Pelinor pasa a formar parte del fondo de la asociación, donde será documentado, catalogado e inventariado para su futura conservación y estudio. Esta acción se suma a otros rescates recientes realizados por Insula Signa en las islas, reafirmando el compromiso de la entidad con la salvaguarda de aquellos rótulos y soportes tipográficos que pierden su función comercial pero conservan un incalculable valor histórico, social y estético.

Desde Insula Signa reiteramos el agradecimiento a Adonis Hoteles y a los equipos técnicos involucrados en las labores de desmontaje por su sensibilidad y disposición hacia la conservación del patrimonio gráfico de Tenerife.

Rescate en el Canódromo Gran Canaria

El Canódromo Gran Canaria, situado en el Barranco del Veril (San Bartolomé de Tirajana) heredó la tradición galguera arraigada en Las Palmas de Gran Canaria desde 1935. Con la expansión turística hacia Maspalomas, el promotor Jorge Fierro impulsó en 1979 la construcción de unas instalaciones consideradas en su momento entre las más modernas de España, con amplio graderío, restaurante y circuito cerrado de televisión.

El recinto se convirtió en espacio de ocio para turistas y residentes durante casi dos décadas. Sin embargo, el declive de la actividad y la progresiva transformación del modelo turístico precipitaron el abandono del recinto, que acabó cerrando en febrero de 1986. Tras diversos litigios urbanísticos y proyectos de reconversión nunca materializados, el edificio permanece en estado ruinoso. La silueta del galgo, desprovista de luz y de glamour, se mantiene como símbolo de la decadencia más absoluta y último vestigio visible de aquella etapa.


Recientemente, un equipo de Insula Signa se desplazó hasta el recinto para estudiar el estado del galgo gigante y valorar su posible rescate. Tras comprobar el lamentable estado de las instalaciones y el peligro que supondría cualquier actuación de desmontaje, se descartó de inmediato cualquier actuación, que además implicaría un gasto que el estado del rótulo no justifica.

No obstante, ya en el lugar, aprovechamos para examinar las instalaciones en busca de algún cartel o elemento gráfico que aún pudiera permanecer en el recinto. Tras el recorrido por un escenario de ruina y vegetación, logramos rescatar un par de carteles pintados a mano sobre chapa metálica que acabaron justificando la operación. Estos dos grandes carteles permanecerán como testimonios físicos de un establecimiento que representó toda una época en el sur de Gran Canaria y que aún permanece en la memoria de varias generaciones.


Referencias:

· Inventario de Insula Signa
· El canódromo de Maspalomas, convertido en estercolero y lugar de indigencia
· Un canódromo sin perros y en ruinas en Playa del Inglés
· El canódromo que cayó en el olvido

Rescate en Gran Canaria: Heladería La Unión

22/07/2026

El recuerdo de la Heladería La Unión, tras 30 años abierta en la avenida del mismo nombre en Vecindario, va a permanecer en la memoria de varias generaciones. Pero también va a permanecer su rótulo, gracias a que sus propietarios Antonia Rodríguez y Antonio Montedesoca lo han donado a Insula Signa. Lo cuidaremos como parte del patrimonio gráfico local, esperando que algún día no muy lejano pueda ser expuesto en un lugar adecuado.

El negocio inició su andadura con una carta de helados de seis sabores, hasta acabar ofreciendo hasta 48 variedades, todas elaboradas con fruta fresca y productos naturales. La producción artesanal fue el factor que diferenció a La Unión de otros establecimientos de la competenciaque optaban por bases industriales.

La heladería artesanal La Unión cerró definitivamente sus puertas el 28 de junio de 2026, poniendo fin a una etapa que comenzó en 1998, cuando la avenida La Unión aún estaba sin asfaltar. 

Gracias a Raúl Martín Almeida y Monica Marc por haber posibilitado este rescate.

Rescate en Tenerife: Casa Peter

25/01/2026

Desde Insula Signa abordamos con sentimientos encontrados el rescate del rótulo histórico de Casa Peter, uno de los establecimientos más queridos y reconocibles de San Cristóbal de La Laguna. Tristeza, porque su cierre se suma al ritmo creciente de desaparición de comercios emblemáticos que han dado forma a nuestra vida cotidiana durante décadas. Alegría, porque su rótulo no se pierde: se conserva, se cuida y pasa a ser testimonio material de la memoria colectiva de la ciudad.

Cada rótulo rescatado no es solo un objeto gráfico; es una historia compartida, un punto de encuentro, una huella de la ciudad vivida.
Gracias a Pastor y Loly, a Régulo Hernández y a Insula Signa, su rótulo formará parte del patrimonio común. Casa Peter seguirá estando presente, aunque ya no huela a salsa ni suenen las conversaciones tras la barra. La ciudad cambia; la memoria, si se protege, permanece.

El danés J. Peter Larsen, que hablaba muy bien el español por sus años en Argentina, llegó a Gran Canaria en la década de los años 60 en viaje turístico y decidió quedarse. Trabajó en Casa Ricardo, establecimiento de un compatriota pionero en la venta de perritos en la isla. Poco tiempo después se hizo muy popular con su carrito de perrritos calientes, que solía colocar en el entorno de la calle Sagasta y el Hotel
Cristina, en Las Canteras, donde confluían distintos locales de ocio. Allí conoció a su esposa Lis y surgió la idea de instalarse en La Laguna al considerar que la presencia universitaria ofrecía una oportunidad para abrir un negocio de hostelería. Casa Peter fue fundada en 1968 e introdujo los perritos calientes en Tenerife cuando aún eran una rareza. Su éxito, además de una salchicha roja imitada por el resto de locales, fueron sus salsas, especialmente la salsa Universal. También su famoso perro pequeño, una versión más adaptada al gusto de sus clientes, que al principio quedaron sorprendidos al ver una salchicha sobresaliendo del pan. El primer perrito se vendió al precio de 12 pesetas, mientras el pequeño costaba solo 7. Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, obtuvo el título de piloto de aviación y dedicó muchos años al motociclismo, realizando rutas internacionales con su Harley Davidson, hasta su fallecimiento en febrero de 2017.

Tras una primera etapa en la zona de La Milagrosa y un posterior traslado a la calle San Agustín, hubo un intento de expansión a Santa Cruz de Tenerife, con la apertura de un local en la Calle Ramón y Cajal, que funcionó hasta que la reorganización del transporte en la zona redujo el tránsito de clientes. El negocio se estableció definitivamente en la calle Núñez de la Peña, donde permaneció aproximadamente cuatro décadas. Tras la jubilación de Peter en 1994, el negocio fue continuado por el sueco Bent Erik Nordstrom, conocido como Pastor, y María Dolores Izquierdo, conocida como Loly, que mantuvieron la actividad hasta su cierre en enero de 2026. Pastor se había establecido en la isla tras colaborar en los locales de Casa Peter en la calle San Agustín y en Santa Cruz de Tenerife.

Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, su otra gran pasión eran las motos, que compartía con Peter. Entre los dos hicieron más de medio millón de kilómetros por todo el mundo, en Harley Davidson y juntándose con otros motoristas de todo el mundo.

El rótulo responde a una estética funcional propia de la rotulación comercial de finales del siglo XX, con una composición clara y directa: el nombre CASA PETER aparece integrado en una silueta de vivienda, reforzando la idea de cercanía y “comida casera”. Tiene el valor añadido de haber sido diseñado y confeccionado por Pastor, su último propietario.

Rescate en Gran Canaria: Discos Noda

19/01/2026

Los rótulos de las tiendas de Discos Noda formaron parte del paisaje urbano de muchas poblaciones y de la memoria colectiva de varias generaciones. La histórica cadena de establecimientos fue referente de la comercialización musical en Canarias entre finales del siglo XX y comienzos del XXI, asociado al auge del cassette, del vinilo y posteriormente del CD. Fundada por Juan Ramón Santana Noda, llegó a convertirse en una de las mayores redes de tiendas de música del Archipiélago.

Juan Ramón Santana Noda empezó a trabajar de panadero con 13 años. A los 16 ya se ganaba muy bien la vida en un taller mecánico, pero un problema de espalda le obligó a dejarlo. En 1977, con 21 años, empezó a vender en los mercadillos de Gran Canaria (Teror, Vecindario, Ingenio, San Fernando…), acompañado en ocasiones por su hermano menor. Vendía mercancía que traía directamente desde las fábricas en la península: porcelana, juguetes, bisutería, etc. Llegó a gestionar hasta 8 puestos en un mismo mercadillo, empleando a familiares y allegados, hasta que decide especializarse en la venta de cassettes, producto con gran demanda y más fácil de gestionar.

Juan Ramón, a la izquierda, con 21 años en el mercadillo de Teror. © Juan Santana Noda.

En 1989 abrió la primera tienda Discos Noda, en Telde. Pronto le siguieron otras en Las Palmas de GC, en Vecindario, Maspalomas y Gáldar. En 1996 da el salto a Tenerife, convirtiéndose en la mayor competencia de otra famosa cadena, Discos Manzana. En total, llegaron a existir más de treinta tiendas, 22 de las cuales estuvieron abiertas simultáneamente. Discos Noda amplió sus actividades con la producción y grabación musical, mediante el sello Noda, con notables éxitos de artistas como la Orquesta Armonía, Los Bajip de La Gomera, Pepe Tacoronte, Los Tamarindos y muchos otros. Gracias a la acertada estrategia publicitaria, contratando publicidad en prensa, radio y televisión, crecieron de manera muy rápida, llegando a imprimir 500.000 ejemplares de su catálogo.

Miembros de Insula Signa y Juan Ramón, a la derecha, junto al rótulo donado. Enero de 2026.



Juan Ramón Santana tuvo la generosidad de donar a Insula Signa uno de los rótulos que todavía conservaba. Concretamente, el correspondiente al de la tienda del Centro Comercial Las Arenas, en Las Palmas de GC, uno de los primeros establecimientos de la cadena. Este hecho posibilitará que dicho rótulo pase a formar parte del patrimonio gráfico canario, como elemento representativo de una aventura emprendedora sin precedentes. En el acto de entrega, en enero de 2026, no pudimos dejar pasar la oportunidad de hacer a Juan Ramón algunas preguntas:

¿Cómo empezó la singladura de Discos Noda?

En 1989 abrí la primera tienda en la calle Barbería de Telde. Para su nombre, elegí el primer apellido de mi madre, procedente de Lanzarote, poco común en Canarias. A este primer establecimiento le siguieron otros: un segundo en Telde; en 1991 en la calle Rafael Cabrera en Las Palmas de GC; en 1993 en el Centro Comercial Las Arenas, y en septiembre de 1994, en Vecindario. La cadena siguió expandiéndose con nuevas tiendas en Maspalomas y Gáldar. En 1996 di el salto a Tenerife, con mi cuñado como socio. Adquirimos varios establecimientos, entre ellos los dos que tenía Fresi Disco.

¿Dónde compraba la música que después vendía en sus tiendas?

Por medio mundo: Argentina, Japón, la Feria MIDEM (Marché International du Disque et de l’Édition Musicale), un mercado global para la industria discográfica y musical que se celebraba anualmente en Cannes… Vendíamos estrenos musicales en Canarias antes de que llegaran a la península. Yo mismo gestionaba los despachos de aduanas, en una época en que todo resultaba más sencillo y rápido. En una ocasión llegué a comprar en Miami 1.500 discos de un estreno de Gloria Estefan un sábado y tenerlos en mis tiendas el lunes a primera hora. El martes ya los había vendido todos.

¿También compraban en Miami?

Los americanos quisieron hacer un MIDEM latino. Aunque lo intentaron por todo lo alto, con compañías de primer nivel como EMI, Sony o Virgin, que llevaban allí a sus mejores artistas, no acabó de funcionar. En Miami estuve comprando desde 1997 a 1999 sobre todo a un mayorista cubano llamado Reyes que llevaba 40 años en el negocio de la música. Trabamos amistad y cuando salíamos de la feria, nos íbamos de juerga toda la noche.

¿Cómo recuerda su experiencia americana?

Tengo muy buenos recuerdos. En agosto de 1998, en el Convention Center de Miami Beach, vi actuar a Compay Segundo, el primer músico cubano que rompía el fuego en el MIDEM latino, actuando sólo para periodistas e invitados de la industria discográfica, a pesar de los problemas que tuvo para obtener su visado. Hubo incluso una amenaza de bomba que obligó a desalojar momentáneamente el recinto. En otra ocasión, asistí a un concierto conjunto de Víctor Manuel y Ana Belén.

¿Cuando decidió abrir una tienda en Vecindario?

Yo ya conocía el sureste, por haber frecuentado el mercadillo de San Rafael. La de Vecindario fue nuestra cuarta tienda, tras las de Telde y Las Palmas. Fue todo un éxito; estábamos en plena en el nº 328 de la Avda. de Canarias, un local que pronto ampliamos con un almacén en la conocida como casa de Antonio el Guardia en la calle Los Sabandeños. Ahí llegaron a trabajar hasta diecisiete personas. Posteriormente abrimos otra en el Centro Comercial La Ciel y también en el Centro Comercial Atlántico.

¿Cuáles son los mayores éxitos de ventas que recuerda?

Recuerdo los temas “Y si esto no es una Isa”, del Trío Acaymo, que alcanzó el medio millón de ejemplares vendidos, o “Mi linda señorita” de Los Bajip de la Gomera, que también vendió muchísimo. Asimismo, eran superventas seguros los discos de Gloria Stephan o los recopilatorios Max Mix que editaba la compañía catalana Max Music . 

Hubo un tiempo en que se decía: “si no está en Discos Noda, ni lo busques”.

Así es. Yo siempre me preocupé por tener un catálogo lo más extenso posible. Si, por ejemplo, un disco dejaba de tener éxito en España, su venta disminuía y su distribución cesaba al poco tiempo. Yo lo buscaba y lo traía desde otros países donde continuaba vendiéndose con éxito, como Japón, por ejemplo. 

¿Qué provocó el cierre de las tiendas y el fin de la cadena Discos Noda?

La evolución de la industria musical. Recuerdo cuando empezaron a llegar los CD, no sabíamos ni abrir la cajita. Con la llegada de internet y la adopción del formato digita, la música dejó de necesitar un soporte físico. La irrupción del MP3 y la piratería digital rompieron el vínculo entre escuchar y comprar discos, vaciando de sentido económico a las tiendas tradicionales.




Durante décadas, Discos Noda fue tienda y punto de encuentro: un espacio donde la música popular tenía rostro, conversación y criterio. Con el cambio de modelo y la llegada posterior del streaming, ese ecosistema desapareció. En 2017, al bajar la persiana de última tienda de Discos Noda, en la calle Suárez Guerra de Santa Cruz de Tenerife, no solo se perdió un comercio, sino una forma de vivir la música en la calle.