Fue uno de los primeros establecimientos especializados en el turismo de salud en Gran Canaria. Anexo al balneario que explotaba las aguas medicinales del manantial de Los Berrazales en el valle de Agaete desde finales del siglo XIX. Su historia está ligada a la de Juan Suárez, emprendedor visionario que a principios del siglo XX ya soñó con el turismo rural y de salud, con visitantes que apreciasen el trato directo y amable, el placer de las pequeñas cosas. Aunque él no lo llegó a ver, sus muchos descendientes materializaron su idea y levantaron el hotel junto al famoso balneario de aguas ferrugientas, declaradas de interés público en 1929. Así es como se inaugura, en 1933, el Hotel Princesa Guayarmina, con 70 habitaciones que años más tarde fueron ampliadas a 80.
Hasta no hace mucho podía verse en el muelle Sanapú del Puerto de La Luz, sobre la estructura de un generador eléctrico, el rótulo de una empresa que llegó a ser toda una institución en el archipiélago. La creciente demanda de suministros y trámites que requería la flota pesquera de la Unión Soviética en el Puerto de La Luz determinó la creación en 1971 de SOVHISPAN, empresa que constituye un ejemplo paradigmático de las peculiares relaciones exteriores del régimen franquista con la URSS. Un 50% se repartía entre la Compañía General de Tabacos de Filipinas y Vapores Suardíaz y la otra mitad era propiedad de Sovrybflot, la agencia estatal rusa para el comercio exterior, que no tuvo reparos en estrechar relaciones comerciales con la dictadura de Franco.
A pesar de su gran maestría, Juan Santana Martín, más conocido como Juan el Petudo, fue un rotulista prácticamente desconocido fuera de las Islas Canarias. La difícil época de posguerra que le tocó vivir en un reducido y alejado territorio limitó la visibilidad y un más amplio reconocimiento de su trabajo, pero no impidió que dejase un importante legado. Sus ilustraciones y rótulos comerciales, pintados a mano de manera tradicional, formaron parte del paisaje urbano de la isla de La Palma durante décadas. Algunos de ellos todavía se conservan, desafiando y sobreviviendo a los muchos luminosos, vinilos y metacrilatos que vinieron después. Mientras estuvo en activo no hubo competidor que alcanzase su excelencia, llegando a convertirse en el rotulista de referencia en el pequeño pero muy activo -comercialmente hablando- territorio insular.
El interés principal del rótulo de Iluminación Electro León reside en la azarosa historia del negocio que identificaba y en la figura de su propietario, Armando León Herrera. Este electricista de profesión, nacido en 1936, fue el principal responsable, junto a Fernando Sagaseta, de la creación del movimiento separatista Canarias Libre, creado en 1959 con la participación de Carlos Suárez, Luis Alsó, Andrés Alvarado y Agustín Millares Sall. La organización integró también al grupo anticlerical denominado Iglesia Cubana y tuvo la propaganda como principal actividad, mediante la difusión de panfletos y la realización de pintadas contra el régimen franquista. En septiembre de 1961 crearon y difundieron la bandera canaria, blanca, azul y amarilla, surgida al superponer los colores de las banderas de las dos provincias.
A pesar de haber sido etiquetado con frecuencia como movimiento nacionalista, Armando León siempre proclamó la vocación y carácter internacionalista de Canarias Libre, abogando por una mayor cooperación política y económica entre naciones y pueblos considerados como iguales. De la confección de octavillas, Canarias Libre pasó a la distribución de auténticos folletos, sirviéndose de una máquina multicopista. Su estructura orgánica estaba constituida por distintas células, en las que, como medida de protección, los componentes de unas ignoraban la existencia de las otras. El 25 de marzo de 1962, víspera de un importante partido de fútbol, una de estas células realizó unas grandes pintadas en el interior del Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria, con las consignas«Canarias libre» y «Abajo la tiranía», que fueron borradas antes de que los espectadores accediesen al estadio. Las consecuentes pesquisas y actuaciones policiales de la Brigada Político-social de Las Palmas de Gran Canaria culminaron en la detención y encarcelación de todo el grupo.
Armando León Herrera
Tras su encarcelamiento, la mayoría de los miembros del movimiento se integraron en el Partido Comunista de España. En Tenerife, el grupo formado en torno a Antonio Cubillo dio origen al Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), más radical y que tuvo una incidencia mayor en el Archipiélago. Este movimiento añadió siete estrellas verdes a la bandera de Canarias Libre, convirtiéndola en símbolo del independentismo.
León Herrera captó las posibilidades de la canariedad para promover un frente antifascista y llevar una conciencia de clase al difuso sentimiento anti-godo. Las reticencias iniciales de sus compañeros fueron arrumbadas y de este radio opositor surgió la mayor parte de la propaganda y el grueso de los agitadores urbanos, además de la base popular que arropaba la iniciativa autóctona. La difusión propagandística experimentó un avance sustancial merced a los dos artilugios de alcohol fabricados a partir de una máquina que suministró Cubillo.
Fernando Sagaseta
Armando León fue juzgado y condenado a 5 años de cárcel por un Tribunal Militar en un Consejo de Guerra. Tras su puesta en libertad, retomó el negocio familiar de electricidad e iluminación, iniciado tiempo atrás en la calle Aguadulce y en ese momento continuado por su hermano Alcides León en el barrio de Guanarteme. Así, abrió el establecimiento Luminosos Electro León en un local arrendado en el nº 112 del Paseo de Tomás Morales. Continuó como activista contra el régimen en la clandestinidad, como miembro del PCE, imprimiendo y difundiendo octavillas subversivas en un antiguo aljibe adaptado para servir de imprenta, oculto en el subsuelo del negocio.
Armando León Herrera, rotulista.
Armando León, gracias a su formación como eletricista, ejerció también como rotulista en el campo de los letreros luminosos e innovó en el sector con una técnica consistente en paneles con perforaciones de distintos diámetros que dejaban pasar la luz con diferente intensidad, provocando llamativos juegos visuales. Él mismo se encargaba de diseñarlos, montarlos e instalarlos. Algunos de estos rótulos fueron confeccionados para Aguas de Firgas y Refrescos Nik. Desde Insula Signa iniciamos en este momento una búsqueda para tratar localizar algún superviviente de estos rótulos o, al menos, una constancia gráfica en fotografía o vídeo.
El negocio Iluminación Electro León pasó a ocupar el local adyacente, en el 114 del Pº de Tomás Morales. El edificio correspondiente al nº 112 fue demolido hace unos años y su rótulo de neón, confeccionado hacia 1985 para sustituir a otro anterior pintado a mano, fue trasladado al nuevo local, que ya contaba con otros dos luminosos con el logotipo actualizado por el polifacético artista Francisco Lezcano, vecino y amigo de la familia.
El rescate
Hemos de dar las gracias a Armando León Murillo, que tomó las riendas del negocio tras la muerte de su padre y lo dirigió hasta 2019 (año en que cerró definitivamente) por mostrar su sensibilidad hacia el patrimonio gráfico canario y ofrecer a Insula Signa la recuperación de este rótulo tan cargado de historia. Evitando su pérdida, se mantiene vivo el recuerdo de toda una época en la vida política y social de la isla y el de sus protagonistas, muy implicados en la lucha por la libertad. Tal es el valor sentimental para Armando de este rótulo, que fue él mismo quien procedió a su desmontaje con el mayor de los cuidados.
Armando León Murillo tomando la iniciativa en el proceso de rescate.
Esperamos que pronto pueda seguir siendo contemplado por quienes lo deseen, como se merece, en un lugar adecuado. Mientras tanto, lo custodiaremos y cuidaremos como oro en paño.
El Ayuntamiento de Ingenio (Gran Canaria) ha destruido recientemente un símbolo vítor de piedra, invocando la Ley de Memoria Histórica, que obliga a los ayuntamientos españoles a retirar los símbolos franquistas que todavía permanecen en el espacio público. El consistorio optó por un método drástico de retirada, emprendiéndola a martillazos con el símbolo situado en la conocida como ‘Casa del médico’, que también sirvió durante un tiempo como comisaría de la Policía Local y que ahora acoge los servicios municipales del Servicio de Igualdad. También fue destruida una placa de las viviendas de La Bagacera con casi dos metros de largo que proclamaba: «Delegación Nacional de Sindicatos. Grupo 18 de julio. 54 viviendas, año 1955», junto a los símbolos del yugo y la flecha y el logotipo de la Obra Sindical del Hogar con el martillo flanqueado por espiga de trigo y pluma u hoja de palma.
Vítores en las paredes de la Universidad de Salamanca. Fotografía de Europa Press.
El vítor o víctor es un símbolo derivado del crismón del Bajo Imperio Romano. Según la leyenda, al emperador romano Constantino, la noche anterior a la batalla del Puente Milvio se le apareció en sueños la cruz junto a las palabras In hoc signo vinces (con este signo vencerás). Al día siguiente, sustituyó el águila imperial por el crismón o labarum y resultó victorioso en la batalla. Poco a poco fue transformándose hasta adoptar otra forma muy diferente, hasta convertirse en otro símbolo: el Vítor, Escudo de la Victoria o Victorioso. Fue adoptado por algunas universidades españolas desde el siglo XIV, como las de Salamanca, Alcalá de Henares o Sevilla, como emblema conmemorativo de quienes obtienen el título de Doctor, en inscripciones murales que se conservan y siguen produciéndose hoy en día. Tras la Guerra Civil española, los vencedores se lo apropiaron utilizándolo en el desfile de la victoria y, a partir de entonces, durante toda la dictadura franquista, como emblema propio de Francisco Franco.
Desfile de la victoria, tras la guerra civil española, celebrado el 19 de mayo de 1939.
El símbolo Vítor no abunda en las Islas Canarias, lo que hace doloroso el destrozo perpetrado por el Ayuntamiento. Se conservan, entre otros, uno pintado en la fachada de la Casa de Colón, junto a la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria, datado nada menos que en 1771, y otro muy parecido al destruido en Ingenio, también realizado en piedra, en los Juzgados de Paz del municipio de Valsequillo (Gran Canaria).
Símbolo Vítor en la fachada de la Casa de Colón en Las Palmas de Gran Canaria.
Insula Signa no cuestiona en absoluto la aplicación de la Ley 52/2007, lo suficientemente clara en cuanto a la obligación de las Administraciones locales de retirar la simbología franquista o exaltadora de la dictadura que aún permanezca en los espacios públicos. No obstante, sí manifiesta su absoluto desacuerdo con las formas empleadas, ya que no se procedió a una retirada sino a una completa destrucción a martillazos, impidiendo a historiadores y estudiosos tener acceso a un patrimonio gráfico singularmente valioso de nuestro pasado reciente. Tanto Gran Canaria como el resto de islas cuentan con espacios museísticos adecuados para contextualizar, catalogar y exhibir estas piezas como recordatorio del sufrimiento que provocó la dictadura. Esto ya no será posible gracias a un inexplicable acto que roza el vandalismo institucional y del que, de forma incomprensible, el Ayuntamiento se ha vanagloriado con testimonio gráfico en sus perfiles oficiales en las redes.
Un operario «retira» el símbolo Vítor situado en la Casa del Médico, en el municipio de Ingenio.