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The London Assurance Company de Tomás Miller

No sabemos a ciencia cierta la antigüedad que puede tener este rótulo en la calle Clavel de Las Palmas de Gran Canaria, aunque podemos asegurar que es muy cercana a los 90 años. Fue realizado con pan de oro en el reverso de un cristal, técnica muy utilizada para las firmas de prestigio en la primera mitad del siglo XX. Puesto que no se conoce a ningún maestro dorador que en esa época utilizara de manera tan excelente esta técnica en la isla, deducimos que el rótulo fue encargado en Reino Unido, donde sí se practicaba con asiduidad y gozaba de gran popularidad entre las empresas que querían añadir un toque de distinción a sus letreros.

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La casa de los santos nombres

En el número 4 de la calle de La Peregrina en Las Palmas de Gran Canaria hay una casa que permanece casi sin alteraciones desde que fue construida a finales del siglo XVIII. La planta baja, compuesta de sillares de cantería, tiene cinco puertas en cuyos dinteles, de norte a sur, están cincelados los nombres de Jesús, María, José, Joaquín y Ana. La segunda puerta, la de María, es la principal y muestra además un detallado relieve con el anagrama de la virgen rodeado de un rosario.

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Talleres Palermo

Hace unas seis décadas que Talleres Palermo luce un enorme rótulo pintado a mano en la fachada de sus instalaciones, en el barrio de Guanarteme en Las Palmas de Gran Canaria. Su nombre remite a Salvatore Guido Volo, natural de Palermo (Sicilia), que abandonó Italia en 1944 a bordo de un mercante, como muchos otros simpatizantes del régimen fascista italiano que, huyendo de la II Guerra Mundial, eligieron Canarias y la dictadura franquista como destino. A pesar de estar titulado como Radiotelegrafista de Primera por la Real Marina Italiana, en Gran Canaria se estableció como carpintero. Según algunos investigadores, a finales de los años 60 y principios de los 70 estuvo relacionado con las actividades de la organización Gladio, cuya principal misión era el control de una presunta invasión soviética en los países occidentales de influencia norteamericana. Guido Volo y Domenico Consuli (natural de Catania, Sicilia) fueron los encargados, con la colaboración de agentes españoles, de establecer una infraestructura permanente de la red, que llegó a contar con un campamento en Maspalomas y otro en el barrio capitalino de La Isleta.

Vinculaciones políticas aparte, los negocios de Salvatore prosperaron con gran rapidez. Abrió talleres de carpintería en las calles Pizarro y Anzofé en Las Palmas de Gran Canaria, antes de mudarse a principios de los 60 al edificio de la calle República Dominicana. También estuvo presente en la calle Rosalía de Santa Cruz de Tenerife.

Anuncio en el Eco de Canarias, año 1966

Además del impecable rótulo de la fachada, Talleres Palermo encierra en su interior algunos otros rótulos interesantes. Y no sólo eso; las numerosas y grandes máquinas que servían para la elaborar sus «muebles de lujo» siguen allí, dormidas, como reminiscencias de un glorioso y lejano ajetreo. En nuestra opinión, el edificio en su conjunto merece una protección como bien de interés cultural, por ser un ejemplo muy bien conservado de la arquitectura industrial que en un pasado abundó en la ciudad.

Unas letras de la tipografía Futura indican las diferentes dependencias sobre sus puertas de acceso.
Alguien repasó toscamente las letras originales del gran rótulo con la leyenda SE PROHÍBE FUMAR que preside la nave principal.

En 2018, los emprendedores Ángel, Flo y Rafa supieron ver las posibilidades del edificio para albergar un nuevo concepto de negocio y alquilaron el viejo taller a su actual propietario. En la actualidad regentan un espacio multidisciplinar, los nuevos Talleres Palermo, que es a la vez showroom, brocante, bar, espacio de coworking, lugar de celebración de eventos culturales de todo tipo y que además ofrece música en directo. En muy poco tiempo se ha puesto de moda y su efervescente éxito ha revitalizado una privilegiada zona de Guanarteme, entre la comercial avenida Mesa y López y la relajante playa de Las Canteras. Ángel y Flo, que ya venían recorriendo una trayectoria de éxito en la decoración de interiores canalizada a través de su empresa Polonium 209, unieron su sueño visionario al del arquitecto Rafa para dar personalidad al proyecto. Como no podía ser de otra manera, tuvieron la sensibilidad y el acierto de respetar, además de la fisonomía y esencia industrial del lugar, su arraigado nombre comercial.



Desde el principio, Talleres Palermo e Insula Signa han mantenido una relación de amistad y simpatía, hasta el punto de convertirse en entidades colaboradoras. La rotulación es una actividad que ha encontrado acogida en el marco inmejorable de sus instalaciones, con la celebración de talleres, exposiciones y todo tipo de actividades relacionadas. Estamos seguros de que nuestra colaboración seguirá siendo fructífera en el futuro y que abordaremos juntos ilusionantes proyectos. Manténgase atentos.


Sala Cuasquías

El mítico Cuasquías, cerrado ahora hace ocho años, fue mucho más que un pub y sala de conciertos. Punto de encuentro de la intelectualidad y la bohemia, fue un referente de la vida social y cultural de la capital grancanaria durante tres décadas, un fenómeno colectivo y alternativo. Con una programación heterogénea de conciertos, actividades teatrales y literarias, tuvo temporadas de éxito tremendo.

Cuando en 1982 Toñín Barrera tomó las riendas de un grill en el nº 8 de la calle Venegas, el local comenzó a ser frecuentado por gente de las artes y la música. Pronto, aquellos músicos del foclore, de la canción de autor y del jazz, comenzaron a reclamar un espacio para tocar en directo y Toñín decidió reconvertir el grill en sala de conciertos. Le acompañaron en el proyecto Juan Miguel Zerpa, Antonio Aguiar y Miguel Ramírez, músico que más tarde dirigió el Festival Canarias Jazz & Mas Heineken. Allí empezaron a hacerse notar unos jovencísimos Coquillos. La sala estuvo operativa hasta 1994, cuando unas fuertes lluvias inundaron el local. Cuasquías se trasladó a la Cuesta de San Pedro, entre Triana y Vegueta, al palacete de 2.700 metros cuadrados que hasta entonces ocupaba el pub Pool. El edificio, construido en 1857, perteneció a Luis León y Castillo de Olivares, segundo hijo del ingeniero teldense Juan León y Castillo y marqués de Muni al heredar el título de su tío, el político Fernando León y Castillo y hermano de su padre.

Toñín Barrera, un visionario que dinamizó un sector del ocio de Las Palmas durante treinta años.

El Cuasquías de Triana fue casa de acogida de artistas y los que aspiraban a serlo. Los músicos encendían espontáneamente jam sessions en las que mandaba la improvisación. El saxofonista Morgan asomó un día por el local para quedarse; allí estuvo con Escándalo Público, Sin Afrika o La Deliciciosa. Por su escenario pasaron pesos pesados del jazz como Arturo Sandoval, Joe Lovano, Jerry González, Jim Mullen, Jorge Pardo, Kike Perdomo, Polo Ortí, Carlos Carli o Miguel Ángel Chastang. Allí se descubría a jóvenes timplistas como el malogrado José A. Ramos, que presentó su timple electroacústico y a los también jóvenes Pedro Guerra, Rosana o Arístides Moreno, en el mismo escenario que pisaron Luis Pastor, Hilario Camacho, Javier Krahe, J. Andreas Prittwitz o Javier Bergia. La música latina dejó episodios históricos con Compay Segundo, Elíades Ochoa y Amparo Sandino. El pop y rock tuvieron sus noches de gloria, destacando a Sobrecarga, Sugar Hill Band, Fracaso Escolar, Sin Saldo, Prana, No Problem, Si yo fuera rico y bandas nacionales como Australian Blonde. Fue trampolín para una legión de músicos canarios, como Ginés Cedrés, Charlie Moreno, Benito Cabrera, Domingo Rodríguez el Colorao y Paco Marín.

Durante años, Cuasquías albergó semanalmente un espacio dedicado a la literatura: el Matasombras, coordinado por el colectivo del mismo nombre. Mesas redondas, presentaciones de libros y sesiones de teatro leído fueron habituales. Las pasiones literarias y plásticas eran el eje de Nocturna Free de Manolo Padorno, sesiones improvisadas en las que cada noche tocaban un instrumento distinto que ninguno sabía manejar. Alexis Ravelo, ahora reputado escritor, entró en el Cuasquías un diciembre de 1994 y terminó trabajando 14 años de camarero. «Fue un local que me mató el hambre del estómago, del intelecto y del espíritu. En aquel entonces yo trabajaba en la terraza Varadero, fuí a la inauguración y terminé detrás de la barra sirviendo copas. De aquella época me quedo con algunos episodios impagables, como servirle un botellín a Joan Manuel Serrat«.

La aventura duró hasta marzo de 2013, fecha en que el Cuasquías echó el cierre, ahogado por la crisis económica, la evolución del ocio nocturno entre las nuevas generaciones y el retraimiento del consumo que causó la crisis económica.

Rescate del rótulo

Gracias al aviso de nuestro socio y amigo Eduardo Reguera y a la generosidad de la familia Franchy, propietaria del edificio y a la que agradecemos su colaboración y sensibilidad para la conservación del Patrimonio Gráfico, Insula Signa ha logrado rescatar el mítico rótulo, que será una joya en nuestra colección, como símbolo de una época dorada del ocio nocturno en Las Palmas de Gran Canaria. Su destino estaba abocado a la desaparición, por su estado de deterioro progresivo y por hallarse actualmente el inmueble a la venta.

Luis y Jaime desmontando cuidadosamente un pedazo de historia.

El desmontaje fue más complicado de lo esperado, por el deterioro del soporte donde estaban fijadas las letras, lo que nos obligó a retirarlas individualmente. Una vez más, hemos de agradecer a nuestra colaboradora Patrimonia Consulting la puesta a nuestra disposición de todos sus medios para llevar a cabo el trabajo con la debida eficacia.

Ahora, el rótulo de Cuasquías espera en nuestro taller su turno para ser restaurado como merece y exhibido en un lugar apropiado. No sólo hemos rescatado un rótulo, sino que hemos preservado un capítulo importante de la memoria colectiva de nuestra ciudad.

Fuentes:

  • El trago más amargo del Cuasquías en 30 años. Diego F. Hernández, La Provincia, marzo de 2013.
  • La sala Cuasquías echa el cierre. Diego F. Hernández, La Provincia, marzo de 2013.
  • La casona del Cuasquías sale a la venta por más de seis millones de euros. Lourdes S. Villacastín, La Provincia, abril de 2013.

Librería Rexachs

Pedro Rexachs Torres llegó a Canarias procedente de Barcelona con el principio de siglo, el año de 1900. Contrajo matrimonio con la canaria Doña Rosario Miranda Martín, con la que tuvo seis hijos. Abrió un comercio de fabricación de sellos de caucho en la calle Clavel de Las Palmas de Gran Canaria, en el área neurálgica en cuanto a comercio se refiere en aquel entonces, la calle Mayor de Triana. El negocio prosperó rápidamente por ser un servicio muy demandado en la época; todas las cajas de la flota pesquera japonesa, por ejemplo, se rotulaban con estos sellos, ya que no existían las etiquetas de plástico.

José, el tercero de sus hijos, comenzó a regentar el quiosco de las flores del parque San Telmo y el Bazar Los Espejos de la calle Triana. Su padre acabó arruinándose y en 1954 decidió adquirir la librería El Siglo, que Domingo Sánchez Talavera había abierto en 1934. En recuerdo al bazar puso tres espejos en la fachada que, junto al reloj de la Relojería de Juan Pflüeger, el águila de la Sombrerería Ezquerra y la campana de la Peletería La Campana, llegaron a convertirse en iconos de la principal arteria de la ciudad. Don José contrajo nupcias con Dña. Francisca del Rosario Díaz, con la que tuvo cinco hijos: Pedro, José, Isidro, Dolores y Rosario.

Primer negocio de la familia Rexachs, en un sótano de la calle Clavel
Anuncios de prensa en La Provincia, año 1944.

José Rexachs fue también creador y fundador de la Feria del Libro de la ciudad y promotor de la iluminación de Triana. Fue en 1971, al caer enfermo, cuando su hijo José tomó las riendas del establecimiento, lo que le obligó a dejar sus estudios de abogado y técnico de empresa, que luego retomó en la UNED. La librería Rexachs ha visto pasar varias generaciones por su mostrador. Cuenta Don José, nieto de D. Pedro, que hay personas cuyas partidas de nacimiento y defunción se imprimieron ahí. Más de 25 personas llegaron a estar empleadas en la librería, que llegó a abrir cuatro establecimientos más en las calles Juan Rejón, La Naval, General Vives y Constantino. La central estaba en Triana 81, cuya tienda era librería, papelería e imprenta. “Antes de que llegasen las grandes empresas de impresión y la era digital, imprimíamos periódicos, carteles de toros y hasta los menús ilustrados de los eventos organizados por el Cabildo y que después coloreaba a mano Santiago Santana. También editamos libros de Néstor Álamo, como La Perejila, y promocionamos la isla antes de que llegara el turismo, a través del papel para envolver los productos de la tienda, con frases como Gran Canaria, continente en miniatura o Invernar en Gran Canaria es una delicia, entre otras. Asimismo, mi padre contrató a un fotógrafo barcelonés que hizo fotos aéreas del Archipiélago con las que más tarde se editaron postales y hasta un libro», cuenta Don José, que llegó a ser presidente de la Federación de Libreros de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la Zona Comercial de Triana.

La librería en la calle Triana de los años 60. Fotografía del archivo de la FEDAC

El 28 de febrero de 2016 la Librería Rexachs cerró sus puertas, como consecuencia de la modificación de la llamada ley de renta antigua, que provocó un alza de los precios de alquiler tan grande, que sólo las grandes empresas multinacionales pudieron abordarla. Con la librería se fue parte de la historia de la ciudad.


También hubo una Librería Rexachs en Tenerife. Don José María Celis Barzallana fue socio de don José Rexachs Miranda, propietario de la Librería de Las Palmas de GC. José aportó el nombre comercial y realizó la inversión inicial y José María cedió sus derechos sobre su local y aportó el trabajo, poniendo al frente del negocio a su hijo Juan. Posteriormente, fallecidos los socios fundadores, los respectivos descendientes llegaron a un acuerdo amistoso por el cual los Celis adquirieron la parte del negocio de los Rexachs, pasando a llamarse Librería La Isla, que cerró definitivamente en 2019.

Rescate

En Marzo de 2021, Insula Signa contactó con Don José Rexachs para la propuesta de recuperación de lo que quedaba del rótulo de la librería en la sucursal de la zona del Puerto, en la calle General Vives. Instalado hacia los años 80, había perdido las letras que formaban las palabras LIBRERÍA y PAPELERÍA, pero todavía conservaba su característico logotipo. No hizo falta convencerle. Don José, consciente del valor del patrimonio gráfico de nuestra ciudad y apreciando las acciones de nuestra asociación para su puesta en valor, se mostró colaborador desde el primer momento.

Rescate del rótulo de la calle General Vives bajo la atenta mirada de Don José, que quizás disimuló alguna lágrima.
Arriba, aspecto del rótulo de la calle General Vives en 2008. Abajo, estado en 2021, antes de ser rescatado.

No resultó fácil desmontar lo que quedaba del viejo rótulo, afortunadamente contamos con la inestimable colaboración y medios de la empresa Patrimonia Consulting, colaboradora de la Asociación, con experiencia en este tipo de actuaciones. Tras retirar el rótulo, Don José nos ofreció hacernos cargo también del famoso rótulo de la calle Triana, que había desmontado hacía seis meses y se había negado a deshacerse de él, en contra de la opinión de sus allegados. Sin saberlo, parecía que hubiera estado esperando por nosotros.

La recuperación de los rótulos de Rexachs supone un hito en la corta vida de Insula Signa. Su valor cultural e histórico es innegable y esperamos que suponga un efecto llamada para otros rótulos que parecen destinados a desaparecer. Agradecemos a Don José su sensibilidad, disposición y colaboración y contamos con su amplia experiencia y sabiduría para que nos desvele historias y anécdotas en torno a los comercios de Triana que compartiremos con todos ustedes para que no caigan en el olvido. Esperamos que pronto ambas joyas puedan ser exhibidas como merecen, por lo que representan, en un lugar adecuado.

Los míticos rótulos de Rexachs, esperando a ser limpiados y reparados en nuestro taller.

Fuentes: Rexachs cierra por no poder afrontar un nuevo alquiler de 25.000 euros al mes. Amparo R. Montero. La Provincia, diciembre 2015.