Anamorfosis

La anamorfosis o anamorfismo es una técnica artística que consiste en la creación de una ilusión óptica conseguida con el estudio de la forma y la perspectiva. Se utiliza para forzar al observador a situarse en un determinado punto de vista espacial, deformando un dibujo o figura sobre una superficie, para que recupere el aspecto natural al ser observada sólo desde ese punto de vista concreto.

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El valioso mosaico de Alfa es sepultado en cemento

Publicado: 30/10/2021

El bello edificio que fue la casa de D. Manuel Padrón Quevedo, en la Calle León y Castillo nº 41 fue construido en 1950 por el arquitecto Rafael Massanet y es un ejemplo de la arquitectura de los años 50 del pasado siglo. Destacable por la presencia en él de elementos historicistas y por su esquina curva, albergó en su planta baja uno de los primeros comercios que distribuían en España las famosas máquinas de coser ALFA. El umbral de la puerta de acceso estaba adornado con un mosaico corporativo de gran belleza, confeccionado en terrazo de manera artesanal.

Pues bien, hay que lamentar la pérdida de ese bonito elemento hasta ahora superviviente del patrimonio gráfico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El caso es especialmente sangrante para Insula Signa, pues al advertir que se estaba llevando a cabo una reforma en el edificio, hicimos gestiones para intentar preservarlo. En mayo de 2021 contactamos con Mª Luisa Martínez Zimmermann —arquitecta encargada de la reforma— que nos tranquilizó manifestando que tanto ella como el propietario eran conscientes del interés de la pieza y que su intención era respetarla.

Contactamos incluso con Luis Fano, actual director de la firma Alfa, con sede en Éibar (Guipúzcoa), para averiguar el origen del bonito mosaico de terrazo. Tras algunas indagaciones, nos comunicó que ellos no habían intervenido para nada en su confección e instalación y nos informó de que la representación de las máquinas en Las Palmas la ostentaba la familia Álvarez Vidal, que fueron de los primeros representantes de la firma en todo el estado. Esta información nos llevó a contactar con con Alejandro Álvarez, que nos confirmó que fue su abuelo Manuel Álvarez quien encargó y mandó instalar el logotipo, a modo personal, siendo un caso extraordinario de fidelidad a la marca y amor por el producto que representaba. 

Toda esta historia ha quedado menospreciada y sepultada bajo tres capas: una de cemento, otra de nuevas baldosas sin ningún interés, y otra —la más espesa— de desprecio y falta de respeto. Como guinda para este lamentable pastel, tras la reforma han bautizado el inmueble como EDIFICIO ALFA, adosando unas anodinas letras a la fachada..

Antes y después de la reforma.

La cruz verde de las farmacias

Desde el siglo XII, la Orden de San Juan de Jerusalén (también llamada de Malta desde que el emperador Carlos V le dio en feudo esta isla en el siglo XVI), integrada por caballeros templarios que atendían en los Hospitales de Jerusalén en la Primera Cruzada, adoptó como insignia una cruz de ocho puntas, conocida desde entonces como cruz de Malta.

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Quíteme allá unos «de»

Por Ana Belén González

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Al contrario de lo que dice el tópico, en Canarias vamos a tope. No tenemos tiempo que perder, no nos paramos en la bobería. No podemos desperdiciar valiosas décimas de segundo en fruslerías como las preposiciones. Y si hay una preposición a la que le tengamos rabia, ésa es “de”. Oh, dichosa ladrona de tiempo. Crees que vas a poder con nosotros pero mira, te comento, no. 

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La chapucera recreación de La Florida

Por Jaime Medina

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En las primeras décadas del siglo XX Las Palmas de Gran Canaria era una ciudad dinámica y cosmopolita. La importancia que adquirió el Puerto de la Luz atrajo a numerosos comerciantes deslumbrados por las oportunidades de negocio en un enclave estratégico para el comercio intercontinental y con un clima privilegiado para un prometedor desarrollo turístico.

La Tabaquería-Bazar La Florida, en la calle Remedios esquina con Muro fue uno de estos prósperos comercios. Su fachada lucía una estupenda rotulación que anunciaba la variedad y procedencia de sus productos: tabaco, perfumes, bombones y delicadezas de Reino Unido, Francia, Suiza, Cuba, Portugal… Las letras fueron bellamente dispuestas y dibujadas a lo largo de su fachada por un rotulista que conocía bien su oficio. Pocas fotografías y de muy poca calidad han llegado hasta nosotros de ese trabajo, pero en ellas se puede apreciar la proporción y la buena legibilidad que ofrecían los textos. Un reclamo altamente efectivo que cumplió con su función durante décadas, en una de las zonas neurálgicas del comercio de la ciudad.

Fotografía del archivo de la FEDAC.

En una loable decisión, el Cabildo de Gran Canaria promovió hace unos años la recuperación de esa rotulación, que se convertiría en un llamativo símbolo de una época de esplendor comercial de esa zona de la ciudad. La excelente idea, desgraciadamente, acabó engrosando el amplio catálogo de despropósitos a cargo de las administraciones responsables de la gestión patrimonial.

Englobado en una restauración integral del edificio, el trabajo se encargó a la empresa Pinturas Málaga Macarena, en cuyo catálogo de servicios destaca la “pintura de fachadas, pintura de patios de luces, pintura exterior, pintura industrial, restauración de edificios, rehabilitación de fachadas, aislamiento de edificios,  proyectos de decoración y pintura de edificios, revestimientos en general, pavimentos, aislamientos, impermeabilizaciones, trabajos verticales, etc.”. 

El resultado de la recración está a la vista; las imágenes hablan por sí solas. El tipo de letra usado no tiene absolutamente nada que ver con el original, que tenía una marcada influencia modernista y art déco. En su lugar se utilizó una tipografía contemporánea generada por ordenador y después se aplicó la pintura con una plantilla. Todo ello dio como resultado un texto impersonal, en exceso regular y rígido en comparación con la personalidad de la artesana rotulación original. El aspecto final es el de una vulgar rotulación contemporánea hecha mecánicamente; en absoluto evoca una época pasada. El trabajo podría definirse como un desaguisado, una auténtica chapuza comparable a la famosa restauración del tristemente famoso Ecce Homo de Borja.

Basándome en las pocas fotografías disponibles, me tomé la molestia de intentar recrear digitalmente la tipografía de aquellos rótulos para que puedan compararse con el trabajo llevado a cabo por los supuestos profesionales. En la parte superior de la imagen, recreaciones digitales de la tipografía original; abajo, fotografías de la “recuperación” llevada a cabo.

Obviamente, un trabajo de recuperación (recreación, en este caso, pues la pintura estaba totalmente desaparecida) de estas características requiere un mínimo rigor. Nada del otro mundo; basta con un rotulista hábil con el pincel que, tras documentarse suficientemente, ejecute la tarea con los métodos y materiales adecuados en unos pocos días. O sea, un profesional, como el autor del trabajo original. En un trabajo así, el principal reto consiste en recrear lo más fielmente la tipografía original, basándose en las mejores fotografías disponibles y comparando tipografías parecidas usadas en la época. Tan solo hay que dedicarle el tiempo y el cariño necesarios. El mismo que para trasladar después las letras a la pared con un pincel.

Analizando el resultado del trabajo, da la impresión de que para la empresa malagueña primó la exacta colocación del texto en el lugar preciso, antes que su aspecto o su integridad. Así, no se entiende por qué no se reubicó la señalización en piedra de la calle Remedios o se rotuló el texto más abajo, para que no quedase mutilado. De manera incoherente se prescindió de las palabras “Egyptian Cigarettes” (mi opinión personal es que no llegaron a descifrarlas en las antiguas fotografías) y se colocó el artículo “la” de “la Habana” en la línea equivocada.

Los bordes irregulares de las letras ponen de manifiesto el uso de una plantilla para pintarlas en la pared, perdiendo así el carácter artesanal de las originales, pintadas a mano. Ni siquiera se tuvo el cuidado de corregir a posteriori esos defectos con un pincel.

Si hay algo peor que hacer una chapuza, es desconocer que se ha hecho. Y peor aún, en un insolente ejercicio de autocomplacencia, es manifestar que lo hecho es una maravilla. En agosto de 2012, el diario La Provincia publicó un artículo firmado por Javier Durán; confieso que es lo que me incitó a escribir estas líneas. En él se ensalza el trabajo de restauración, enfatizando las “dificultades de la empresa adjudicataria para abordar la tarea de recuperación”. Cita textual: “¿Por qué el color añil como anzuelo publicitario? ¿Por qué las palabras sin acento? ¿Por qué “tabaco” queda medio escondido bajo el rótulo de la calle Remedios? A todo ello se enfrentó la empresa Pinturas Málaga Maracena, especialista en estas lides, y que se sumergió en el Archivo Histórico Provincial para descubrir los detalles de la caligrafía, la familia de las letras, para luego aplicarse artesanalmente en la reproducción. Su responsable, Francisco Guerrero Hervas, subraya que ha sido un trabajo precioso y delicado, no sólo con las letras, sino también con el color. (…) Uno de los trabajos ha sido darle una fijación al color para que no lo dañe ni la lluvia ni la contaminación. ”

Juzguen ustedes mismos.


Actualización:
Me comenta un conocido que en 2016 el rodaje de la película Allied provocó el repintado de esa misma fachada como parte del atrezzo. Esa puede ser la explicación a los parches con diferentes tonalidades de azul que pueden verse en la actualidad. Al parecer, todas las precauciones en «darle fijación al color para hacerlo duradero» no sirvieron de mucho ante una lluvia muy determinada: la de los dólares procedentes de Hollywood.