Buscamos el mosaico perdido de la Imprenta Papelería Nivaria

26/08/2026

En la década de 1930, el propietario de la Imprenta Papelería Nivaria, Pedro Hernández Fernández, encargó un gran mosaico cerámico para la fachada del negocio, situado en la calle Imeldo Serís de Santa Cruz de Tenerife. El trabajo fue realizado de manera artesanal, en base a un diseño del propio Pedro Hernández, por Valencia Artística e Industrial en torno a 1934. Con una superficie aproximada de 8,5–9 m² estaba compuesto por tres paneles, en los que, además del nombre del negocio, se mostraba publicidad de la tinta Samas. El conjunto constituía una obra singular por su calidad artística y su factura artesanal, que dotó de extrema elegancia a la fachada del inmueble.

Fallecido Pedro Hernández, y ante la demolición del inmueble, su heredera María de la Paz Hernández Marrero decide donar el mosaico al Ayuntamiento para que sea preservado y expuesto en algún lugar público, dado su valor como elemento artístico e histórico. En septiembre del año 2000 se formaliza un acta de cesión, en la que constan como firmantes Miguel Zerolo Aguilar, alcalde, y José Eugenio de Zárate y Peraza de Ayala, secretario general. El documento establece expresamente que el Ayuntamiento acepta la cesión y asume la retirada de los elementos cedidos, comprometiéndose a custodiar su conservación. Los trabajos se ejecutan por la empresa Criterio Sociedad Cooperativa, bajo dirección de los técnicos municipales Ana María Zurita Expósito, arquitecta, y Antonio Arimany Cayol, arquitecto técnico. La cesión contempla un compromiso de futura exhibición «en un lugar estratégico» de la ciudad, debiendo constar expresamente el nombre de su creador, don Pedro Hernández Fernández.

El diario El Día recoge la noticia en su edición del 29 de septiembre de 2000, en la que se menciona asimismo que la cesión incluye la cornisa superior de la fachada en cantería tallada y las bases del balcón, ornatos que los servicios técnicos municipales señalan como «piezas válidas para la restauración del patrimonio».

Publicidad de la tinta Samas que sirvió de modelo para el mosaico. @ Todocleccion.net

Se ejecuta el desmontaje, con un coste estimado entre 1 y 1,5 millones de pesetas, utilizando una grúa para colocar las piezas sobre palés que se envolvieron en telas especiales para su traslado. El cargamento se traslada hasta los depósitos municipales y se le otorga un número de entrada en el Inventario Municipal de Bienes y Derechos y la descripción «MOSAICO DE AZULEJOS de la fachada del inmueble sito en la calle Imeldo Serís, 33 (Nivaria imprenta-papelería)«.

Insula Signa reactiva el caso

En 2005, ante la falta de noticias, Mª de la Paz Hernández intenta averiguar el paradero del mosaico. El Ayuntamiento le manifiesta «que no tiene constancia de la donación» y apunta que el mosaico podría estar “en uno de sus depósitos”, sin indicar cuál. El 20 de febrero de ese mismo año, el diario La Opinión de Tenerife publica el reportaje “Los donantes del mosaico de la antigua imprenta Nivaria ignoran su paradero.” Es el primer indicio público de pérdida de control administrativo. El destino del mosaico queda completamente difuso.

Insula Signa, en el marco de sus investigaciones sobre patrimonio gráfico canario, retoma el caso del mosaico desaparecido de Nivaria en julio de 2025. Recopilamos fotografías, noticias de prensa, referencias bibliográficas y testimonios y presentamos una solicitud de acceso a información pública ante el Ayuntamiento de Santa Cruz, en la que solicita su ubicación actual y estado de conservación, una copia del acta de cesión y cualquier información sobre su conservación o traslado.

En el mes de agosto, ante la falta de respuesta suficiente del Ayuntamiento, presentamos reclamación ante el Comisionado de Transparencia de Canarias, que dicta resolución parcialmente estimatoria e insta al Ayuntamiento a proporcionar la información solicitada. Así, obtenemos finalmente respuesta del Servicio de Patrimonio, que emite un informe en el que confirma que el mosaico figura inventariado con el número 9913, pero que tras realizar una búsqueda física, no se encuentra en las instalaciones del depósito municipal. Por otro lado, el Organismo Autónomo de Cultura responde con un informe en el que manifiesta no tener expediente, ni adscripción del mosaico, ni información sobre ubicación o estado. En definitiva, ambos organismos afirman que no existen expedientes ni documentación sobre uso o destino del mosaico.

Recreación digital del mosaico. @ Moisés del Pino 2021.

En junio de 2026, contactamos con María de la Paz Hernández Marrero, heredera y donante del mosaico, que nos traslada su malestar por la desaparición del mosaico y su lógica y profunda decepción con el Ayuntamiento. Mari Paz conserva su copia del acta de cesión original (28/09/2000), lo que permite verificar documentalmente su existencia, el contenido de sus cláusulas y las obligaciones asumidas por el Ayuntamiento.

Una de nuestras líneas de investigación apunta a que el mosaico pudiera haber sido trasladado desde el depósito original a otra dependencia municipal, sin expediente formal que dejara constancia. Entre las posibles ubicaciones destaca el Edificio Ireneo, que alberga dependencias municipales y para el que hay un proyecto conjunto del Ayuntamiento y el Cabildo -actualmente parado- para la posible ubicación de un futuro Museo de Artes Decorativas. En julio presentamos de nuevo, a través del Portal de Transparencia, consulta dirigida tanto al Ayuntamiento como a la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, cuya sede se encuentra en el citado Edificio Ireneo, solicitando información sobre la posible ubicación del mosaico en sus dependencias. El mismo día, la Real Academia Canaria de Bellas Artes responde a la solicitud través de su secretaria administrativa, manifestando que no tienen información ni conocimiento alguno sobre el paradero del dicho mosaico, no constándoles su depósito, al menos en lo que a las dependencias de la Academia se refiere. A fecha de hoy, agosto de 2026, seguimos esperando la respuesta del Ayuntamiento respecto a nuestra nueva consulta.

Un patrimonio que no puede desaparecer

Veinticinco años después de aquella donación, el mosaico de la Imprenta Papelería Nivaria sigue sin aparecer. Un bien que fue entregado voluntariamente a la ciudad para su conservación, que fue recibido por el Ayuntamiento, retirado por encargo municipal e incorporado al Inventario Municipal de Bienes y Derechos con el número 9913, se encuentra hoy en paradero desconocido.

Lo más preocupante no es únicamente que no sepamos dónde está. Es que la propia Administración reconoce no disponer de documentación que permita reconstruir su trazabilidad, ni siquiera determinar cuándo, cómo o por qué dejó de estar localizado. Para Insula Signa, esta situación resulta profundamente preocupante e incompatible con la responsabilidad que las instituciones públicas deben asumir en la custodia y conservación de nuestro patrimonio.

Pero el caso no está cerrado. Seguimos investigando y seguimos buscando. Por eso hacemos un llamamiento a todas aquellas personas que puedan aportar información. ¿Trabajaste en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife? ¿Participaste de alguna manera en el desmontaje, traslado o custodia del mosaico? ¿Conoces el antiguo depósito municipal o alguno de los espacios donde pudieron almacenarse bienes patrimoniales? ¿Has oído hablar del mosaico, recuerdas haberlo visto después de su retirada o dispones de fotografías, documentos o cualquier otro indicio que pueda ayudarnos? Cualquier información, por pequeña que parezca, puede ser importante.

Queremos encontrar el mosaico. Queremos saber qué ocurrió con él. Y queremos que este elemento singular de la memoria y del patrimonio gráfico de Santa Cruz de Tenerife vuelva a ser conocido, conservado y valorado. Si tienes alguna pista, contáctanos. Garantizamos el máximo respeto y discreción a las personas que decidan compartir información con nosotros.

Ayúdanos a recuperar el mosaico de Nivaria.

Placas para nada

Por Jaime Medina

Las placas conmemorativas que se instalan en lugares públicos se utilizan para asociar el lugar con una persona, evento o hecho histórico. Hay precedentes ya en las inscripciones del Antiguo Egipto, en las estelas mesopotámicas y en la época grecorromana, donde era habitual que en los monumentos se hiciera constar la fecha de construcción y el autor de los mismos. En Europa, estas placas están indirectamente relacionadas con tradiciones centenarias, como la de esculpir escudos de armas en ciertos edificios.

Las placas modernas tienen su origen en el siglo XIX, cuando en Europa se quiso dejar constancia para las generaciones futuras de la vinculación de determinados lugares con personajes, eventos, o hechos destacables. Se caracterizan por ser un elemento añadido a posteriori al elemento arquitectónico, lo que la distingue de otros elementos epigráficos que suelen tener una función principal, no accesoria. Aparte de instalaciones ocasionales en diversos lugares a comienzos del siglo XIX, la primera ciudad en formalizar la colocación de placas de una forma sistematizada fue Londres, donde la Royal Society of Arts estableció el primer plan en el mundo para la colocación de placas conmemorativas históricas, el actual sistema de placas azules. La primera se colocó en 1867 para conmemorar a Lord Byron en su lugar de nacimiento, en el 24 de Holles Street. La más antigua que se conserva conmemora a Napoleón III Bonaparte en King Street, también colocada en 1867. Desde entonces, el hábito de colocar placas conmemorativas promovidas por organizaciones públicas o privadas se extendió por todo el mundo, encargándose las entidades municipales de su gestión.

Hay en Gran Canaria, la isla en la que vivo, un gran número de estas placas conmemorativas que no conmemoran, básicamente porque NO SE PUEDEN LEER. Bien sea por errores de diseño, bien por la mala elección de materiales, o por una preocupante falta de mantenimiento, un gran número de placas muestran la más absoluta nada, o un denso jeroglífico indescifrable por cualquier ser humano a simple vista, que viene a ser lo mismo. He visto placas colocadas en lugares inverosímiles que hacen imposible su lectura, escondidas tras todo tipo de mobiliario urbano, con cables eléctricos pasando por encima, escritas con textos pequeñísimos sobre fondos irregulares o párrafos interminables sin espacios en los que descansar la vista… No me sorprenderé el día que vea una placa colocada al revés; de hecho, lo espero con resignación.

Calle Mendizábal, Las Palmas de Gran Canaria.

Así, ¿es lícito pensar que lo que realmente conmemoran esas placas inútiles es su propia instalación, fotografiada y publicitada a los cuatro vientos? En un mundo donde la comunicación forma parte de la estrategia política ¿es el rédito propagandístico obtenido por la corporación de turno al inaugurar una placa lo que verdaderamente importa cuando se decide colocarla? Es obvio que no siempre; pero la proliferación de estos casos vergonzantes evidencian una hipocresía colectiva mal disimulada, cuando no una falta de respeto hacia el hecho histórico o a la persona a quien se pretende homenajear. En concreto, cuando el hecho de que una placa es ilegible se pone de manifiesto en el mismo acto de inauguración; todos lo advierten, pero nadie dice nada y la escenografía se completa con aplausos. Estaría muy bien que, por una vez, en un acto de inauguración de alguna de estas placas, alguien levantara la mano, interrumpiera el discurso y preguntara: ¿Pero qué narices pone?


Instalar una placa en la casa de D. Juan Melián Alvarado, nombrado hijo predilecto y bienhechor de la villa de Agüimes, es un bonito gesto de reconocimiento. Hacer pasar el tendido eléctrico por delante de ella hasta casi taparla es un acto de desprecio y una enorme falta de respeto.

Quien decidió colocar esta placa, pensó que debía estar a la altura de un personaje tan importante como Néstor Martín Fernández de la Torre. Y, efectivamente, está a tal altura, que nadie puede leerla. C/ Bravo Murillo, Las Palmas de Gran Canaria.
C/ Herrería, Las Palmas de Gran Canaria.
Plaza Cairasco, Las Palmas de Gran Canaria.

El valioso mosaico de Alfa es sepultado en cemento

Publicado: 30/10/2021

El bello edificio que fue la casa de D. Manuel Padrón Quevedo, en la Calle León y Castillo nº 41 fue construido en 1950 por el arquitecto Rafael Massanet y es un ejemplo de la arquitectura de los años 50 del pasado siglo. Destacable por la presencia en él de elementos historicistas y por su esquina curva, albergó en su planta baja uno de los primeros comercios que distribuían en España las famosas máquinas de coser ALFA. El umbral de la puerta de acceso estaba adornado con un mosaico corporativo de gran belleza, confeccionado en terrazo de manera artesanal.

Pues bien, hay que lamentar la pérdida de ese bonito elemento hasta ahora superviviente del patrimonio gráfico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El caso es especialmente sangrante para Insula Signa, pues al advertir que se estaba llevando a cabo una reforma en el edificio, hicimos gestiones para intentar preservarlo. En mayo de 2021 contactamos con Mª Luisa Martínez Zimmermann —arquitecta encargada de la reforma— que nos tranquilizó manifestando que tanto ella como el propietario eran conscientes del interés de la pieza y que su intención era respetarla.

Contactamos incluso con Luis Fano, actual director de la firma Alfa, con sede en Éibar (Guipúzcoa), para averiguar el origen del bonito mosaico de terrazo. Tras algunas indagaciones, nos comunicó que ellos no habían intervenido para nada en su confección e instalación y nos informó de que la representación de las máquinas en Las Palmas la ostentaba la familia Álvarez Vidal, que fueron de los primeros representantes de la firma en todo el estado. Esta información nos llevó a contactar con con Alejandro Álvarez, que nos confirmó que fue su abuelo Manuel Álvarez quien encargó y mandó instalar el logotipo, a modo personal, siendo un caso extraordinario de fidelidad a la marca y amor por el producto que representaba. 

Toda esta historia ha quedado menospreciada y sepultada bajo tres capas: una de cemento, otra de nuevas baldosas sin ningún interés, y otra —la más espesa— de desprecio y falta de respeto. Como guinda para este lamentable pastel, tras la reforma han bautizado el inmueble como EDIFICIO ALFA, adosando unas anodinas letras a la fachada..

Antes y después de la reforma.

La chapucera recreación de La Florida

Por Jaime Medina

Insula Signa no comparte necesariamente las opiniones que nuestros colaboradores puedan expresar en esta sección.
Los artículos son firmados por sus respectivos autores/as que se hacen plenamente responsables de las mismas.

En las primeras décadas del siglo XX Las Palmas de Gran Canaria era una ciudad dinámica y cosmopolita. La importancia que adquirió el Puerto de la Luz atrajo a numerosos comerciantes deslumbrados por las oportunidades de negocio en un enclave estratégico para el comercio intercontinental y con un clima privilegiado para un prometedor desarrollo turístico.

La Tabaquería-Bazar La Florida, en la calle Remedios esquina con Muro fue uno de estos prósperos comercios. Su fachada lucía una estupenda rotulación que anunciaba la variedad y procedencia de sus productos: tabaco, perfumes, bombones y delicadezas de Reino Unido, Francia, Suiza, Cuba, Portugal… Las letras fueron bellamente dispuestas y dibujadas a lo largo de su fachada por un rotulista que conocía bien su oficio. Pocas fotografías y de muy poca calidad han llegado hasta nosotros de ese trabajo, pero en ellas se puede apreciar la proporción y la buena legibilidad que ofrecían los textos. Un reclamo altamente efectivo que cumplió con su función durante décadas, en una de las zonas neurálgicas del comercio de la ciudad.

Fotografía del archivo de la FEDAC.

En una loable decisión, el Cabildo de Gran Canaria promovió hace unos años la recuperación de esa rotulación, que se convertiría en un llamativo símbolo de una época de esplendor comercial de esa zona de la ciudad. La excelente idea, desgraciadamente, acabó engrosando el amplio catálogo de despropósitos a cargo de las administraciones responsables de la gestión patrimonial.

Englobado en una restauración integral del edificio, el trabajo se encargó a la empresa Pinturas Málaga Macarena, en cuyo catálogo de servicios destaca la “pintura de fachadas, pintura de patios de luces, pintura exterior, pintura industrial, restauración de edificios, rehabilitación de fachadas, aislamiento de edificios,  proyectos de decoración y pintura de edificios, revestimientos en general, pavimentos, aislamientos, impermeabilizaciones, trabajos verticales, etc.”. 

El resultado de la recración está a la vista; las imágenes hablan por sí solas. El tipo de letra usado no tiene absolutamente nada que ver con el original, que tenía una marcada influencia modernista y art déco. En su lugar se utilizó una tipografía contemporánea generada por ordenador y después se aplicó la pintura con una plantilla. Todo ello dio como resultado un texto impersonal, en exceso regular y rígido en comparación con la personalidad de la artesana rotulación original. El aspecto final es el de una vulgar rotulación contemporánea hecha mecánicamente; en absoluto evoca una época pasada. El trabajo podría definirse como un desaguisado, una auténtica chapuza comparable a la famosa restauración del tristemente famoso Ecce Homo de Borja.

Basándome en las pocas fotografías disponibles, me tomé la molestia de intentar recrear digitalmente la tipografía de aquellos rótulos para que puedan compararse con el trabajo llevado a cabo por los supuestos profesionales. En la parte superior de la imagen, recreaciones digitales de la tipografía original; abajo, fotografías de la “recuperación” llevada a cabo.

Obviamente, un trabajo de recuperación (recreación, en este caso, pues la pintura estaba totalmente desaparecida) de estas características requiere un mínimo rigor. Nada del otro mundo; basta con un rotulista hábil con el pincel que, tras documentarse suficientemente, ejecute la tarea con los métodos y materiales adecuados en unos pocos días. O sea, un profesional, como el autor del trabajo original. En un trabajo así, el principal reto consiste en recrear lo más fielmente la tipografía original, basándose en las mejores fotografías disponibles y comparando tipografías parecidas usadas en la época. Tan solo hay que dedicarle el tiempo y el cariño necesarios. El mismo que para trasladar después las letras a la pared con un pincel.

Analizando el resultado del trabajo, da la impresión de que para la empresa malagueña primó la exacta colocación del texto en el lugar preciso, antes que su aspecto o su integridad. Así, no se entiende por qué no se reubicó la señalización en piedra de la calle Remedios o se rotuló el texto más abajo, para que no quedase mutilado. De manera incoherente se prescindió de las palabras “Egyptian Cigarettes” (mi opinión personal es que no llegaron a descifrarlas en las antiguas fotografías) y se colocó el artículo “la” de “la Habana” en la línea equivocada.

Los bordes irregulares de las letras ponen de manifiesto el uso de una plantilla para pintarlas en la pared, perdiendo así el carácter artesanal de las originales, pintadas a mano. Ni siquiera se tuvo el cuidado de corregir a posteriori esos defectos con un pincel.

Si hay algo peor que hacer una chapuza, es desconocer que se ha hecho. Y peor aún, en un insolente ejercicio de autocomplacencia, es manifestar que lo hecho es una maravilla. En agosto de 2012, el diario La Provincia publicó un artículo firmado por Javier Durán; confieso que es lo que me incitó a escribir estas líneas. En él se ensalza el trabajo de restauración, enfatizando las “dificultades de la empresa adjudicataria para abordar la tarea de recuperación”. Cita textual: “¿Por qué el color añil como anzuelo publicitario? ¿Por qué las palabras sin acento? ¿Por qué “tabaco” queda medio escondido bajo el rótulo de la calle Remedios? A todo ello se enfrentó la empresa Pinturas Málaga Maracena, especialista en estas lides, y que se sumergió en el Archivo Histórico Provincial para descubrir los detalles de la caligrafía, la familia de las letras, para luego aplicarse artesanalmente en la reproducción. Su responsable, Francisco Guerrero Hervas, subraya que ha sido un trabajo precioso y delicado, no sólo con las letras, sino también con el color. (…) Uno de los trabajos ha sido darle una fijación al color para que no lo dañe ni la lluvia ni la contaminación. ”

Juzguen ustedes mismos.


Actualización:
Me comenta un conocido que en 2016 el rodaje de la película Allied provocó el repintado de esa misma fachada como parte del atrezzo. Esa puede ser la explicación a los parches con diferentes tonalidades de azul que pueden verse en la actualidad. Al parecer, todas las precauciones en «darle fijación al color para hacerlo duradero» no sirvieron de mucho ante una lluvia muy determinada: la de los dólares procedentes de Hollywood.

La Autoridad Portuaria pierde el histórico rótulo de SOVHISPAN

14/08/2020

Hasta no hace mucho podía verse en el muelle Sanapú del Puerto de La Luz, sobre la estructura de un generador eléctrico, el rótulo de una empresa que llegó a ser toda una institución en el archipiélago. La creciente demanda de suministros y trámites que requería la flota pesquera de la Unión Soviética en el Puerto de La Luz determinó la creación en 1971 de SOVHISPAN, empresa que constituye un ejemplo paradigmático de las peculiares relaciones exteriores del régimen franquista con la URSS. Un 50% se repartía entre la Compañía General de Tabacos de Filipinas y Vapores Suardíaz y la otra mitad era propiedad de Sovrybflot, la agencia estatal rusa para el comercio exterior, que no tuvo reparos en estrechar relaciones comerciales con la dictadura de Franco.

La URSS implantó la estrategia de la fundación de las joint ventures en el área pesquera, siguiendo a Japón y continuando su política de internacionalización. Durante los 25 años de funcionamiento, la Unión Soviética a través de Sovrybflot fundó 175 joint ventures en diferentes países del mundo. La primera y la más próspera fue la empresa mixta Sovhispán. En las Islas Canarias, los pesqueros soviéticos faenaban durante seis meses con tripulaciones de 80 personas (los barcos españoles llevaban 30) que hacían turnos de ocho horas. El relevo de tripulaciones originó que se fletasen vuelos directos entre Las Palmas y Moscú. El trasiego de marineros llegaba a 30.000 al año, que regresaban a sus casas con grandes bolsas llenas de ropa, aparatos eléctricos y alfombras.

Instalaciones de Sovhispan en el Muelle de Ribera de Las Palmas de Gran Canaria, hacia 1983.

Su domicilio social estaba en S/C de Tenerife, aunque la base de operaciones estuvo ubicada en el puerto de Las Palmas. Tuvo oficinas en Madrid, Moscú, Colombia, Gabón, Togo, Nigeria, Camerún, Zaire, Benin, Ecuador y Perú. Comercializaba más de 100.000 toneladas de pescado al año. Tenía una plantilla de doscientas personas y como empresas filiales a Iberles, Sovieme y Pesconsa. Su época dorada fue la década de los 80, cuando llegaron a encontrarse hasta 16 pesqueros soviéticos abarloados en el muelle Reina Sofía para su reparación. La llegada de estos barcos movía a toda la ciudad, por el suministro de víveres y pertrechos, además de las compras de las tripulaciones. La flota soviética hacía honor al duro trabajo y al colectivismo inculcado por la Revolución.

Varios delegados de la empresa fueron acusados de espionaje, lo que propició que la sociedad estatal Fomento de Comercio Exterior comprara la participación de las empresas privadas españolas en la empresa. El Sr Yúriy Vladímirovich Timoféev, funcionario de Sovrybflot, fue Consejero de Sovhispán y director de la oficina en Tenerife desde julio de 1972 a marzo de 1980, cuando le acusaron de espionaje y expulsaron de España. A su regreso a la URSS, fue juzgado por el gasto de dinero público -3.770.890 rublos soviéticos- a favor de los accionistas españoles. La investigación tardó casi cuatro años (1981-1985), durante la cual la defensa pudo lograr que se reexaminaran los resultados económico-financieros de la actividad de Sovhispán, lo que llevó a reconocer el error de la conclusión anterior, que había servido de base a la acusación, y consecuentemente, el Sr. Timoféev fue exonerado. 

Sede de Sovhispan en Santa Cruz de Tenerife

Con el desmoronamiento de la URSS lo hizo también SOVHISPAN y la flota soviética. El fin del unipartidismo, el abandono de la planificación estatal y el cese del monopolio de comercio exterior, junto a la privatización de las empresas públicas provocó la división de la flota pesquera y mercante soviética y la existencia, a partir de entonces, de una flota rusa, ucraniana, georgiana, letona, lituana y estona, lo que influyó negativamente en el funcionamiento de Sovhispan. Estrictamente, fueron veinte los años operacionales de la entidad, pero aunque la disolución de la Unión Soviética se produjo en el año 1991, la empresa no cerró del todo hasta 1994. En 2010 parte de sus tripulaciones aún seguían viviendo a bordo de los barcos, a la espera de que el gobierno de Putin abonase los salarios que en su día Boris Yeltsin dejó de abonar.

La reciente construcción del acuario Poema del Mar supuso la remodelación de la zona que ocupaba SOVHISPAN en el Puerto de la Luz. El diario La Provincia del 5/03/2015 informó de que el generador en cuya estructura estaba el letrero no estaría afectado por las obras, pero que la parte superior sería demolida, siendo la intención del equipo de gobierno de la Autoridad Portuaria “preservar, al menos, el cartel”. La estructura del generador acabó desapareciendo y, con ella, el cartel. ¿Qué hizo con él la Autoridad Portuaria? ¿Lo tendrá a buen recaudo?



Actualización (04/03/2021)

En el día de hoy hemos solicitado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas el acceso, para su estudio y documentación, al histórico rótulo, dado que en un artículo de prensa de 2015, la institución se declaraba consciente de su interés histórico y manifestaba su intención de conservarlo. Un tiempo después el rótulo fue retirado a causa de la remodelación de la zona y hasta la fecha no se ha repuesto.

Actualización (12/07/2021)

Dado que aún no hemos recibido respuesta a nuestra solicitud de información, insistimos mediante una solicitud de información presentada hoy a través del Portal de la Transparencia.

Actualización (26/07/2021)

Ya podemos dar por oficialmente desaparecido el histórico rótulo de Sovhispan. La Autoridad Portuaria ha dado hoy respuesta a nuestra solicitud de información presentada a través del Portal de la Transparencia, informando que:

«Desde que se finalizó la demolición de estas instalaciones en el año 2005, no se ha realizado ningún seguimiento específico del supuesto rótulo que identificaba esta empresa, ni hay constancia de documentación o expediente al respecto. Se desconoce el estado en el que se encontraba dicho cartel, aunque no sería difícil suponer que este tipo de elementos expuestos en el exterior a cierta altura sin ningún tipo de resguardo, durante un largo periodo de tiempo, debía presentar un importante deterioro ocasionado por las propias variables meteorológicas (exposición solar, viento, humedad, lluvia…) y su cercanía al mar.

En el año 2019 se procedió a la demolición de la estación transformadora, única parte de las instalaciones mencionadas de la empresa SOVHISPAN que permanecía en pie, conforme al expediente de contrato menor CM-V2019-00326, no constando en el mencionado expediente referencia alguna sobre letreros o cartelería entre los elementos a demoler.

Se inadmite su solicitud de acceso a los posibles planes de conservación y restitución, por no existir los mismos.»


Fuentes:

 Presencia de los intereses Soviéticos en las Islas Canarias. Sovhispán, 1971-1991. Irina Yányshev Nésterova, Las Palmas de Gran Canaria, 2017.