Por Ana Belén González
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Un querido amigo, cinéfilo irredento, tiene una expresión para describir aquellas escenas en las que la banda sonora parece querer subrayar una épica que la imagen no sustenta; en estos casos, habla de películas en las que “la música se lo cree más que la acción”. Con los rótulos se detecta algo similar, una suerte de rotulitis, letreros que se vinieron arriba con respecto al negocio, con una desproporción entre la rotulación y el propio local que asalta al ojo y genera una simpática, y desconcertante, disonancia. Veamos algunos ejemplos:


