El Panot Gaudí

Por Jaime Medina

En 1904, Antoni Gaudí diseñó un pavimento para los suelos de la Casa Batlló, pero que finalmente fue utilizada en la Casa Milà, más conocida como La Pedrera), ambas ubicadas en el Passeig de Gràcia de Barcelona. En esta obra, Gaudí materializó su interés por la geometría y la simbología, con relieves de motivos marinos, acorde con el carácter naturalista que aplicó a la Casa Batlló (también llamada «la Casa del Agua»).

Su innovadora forma hexagonal rompió con la tradición de baldosa cuadrada. Contiene tres formas inspiradas en elementos del mar: en el caso de la caracola, un fósil de caracola de la clase amonites, una estrella de mar, versión de equinodermus de la clase Ophiroideus, y unas algas de tipo talofita, del género sargassum. El dibujo completo se puede ver combinando siete baldosas. Otra peculiaridad es su carácter monocromático; los colores se sustituyen por las luces y sombras que aporta el relieve. Este pavimento consiguió formar parte de la exposición permanente del MOMA de Nueva York por ser considerado uno de los primeros productos de diseño industrial.


En 1971 se ampliaron las aceras del Passeig de Gracia, que fueron cubiertas por la loseta Gaudí para rendir homenaje al más célebre arquitecto de la ciudad, convirtiéndose en un elemento de mobiliario urbano característico de Barcelona. Para ello, la empresa Escofet, que estuvo fabricando el modelo desde 1906 hasta 1964, realizó una interpretación del modelo original, lo que resultó en una propuesta equivocada, pues la baldosa era muy grande y se rompía con facilidad; además, la tonalidad azul que recordaba al mar acabó siendo decolorada por el sol.

En 1997 se reformaron las anchas aceras del Paseo de Gracia, que fueron pavimentadas con una reedición del mosaico, que fue bautizado como Panot Gaudí (loseta Gaudí). Esta vez se adaptó para el espacio exterior, en un tamaño más pequeño, de color gris y con el relieve invertido para mejorar su resistencia al desgaste.

Varios ayuntamientos españoles quisieron dotar a sus pavimentos de un carácter artístico recurriendo a las losetas Gaudí, por lo que actualmente, además de en el Passeig de Gràcia de Barcelona, también se pueden encontrar en el Paseo Marítimo de La Rábita en Granada, los alrededores de la Plaza de la Constitución de Jaén, el Parque El Rodeo de Cáceres, la Avenida de Vallellano en Córdoba, el Paseo de Bonavista de El Grao de Castellón, los alrededores de la Plaza de la Candelaria de Ingenio, Gran Canaria y el Paseo de Los Tarajales de Los Cristianos en Arona, Tenerife.

El PANOT GAUDÍ EN CANARIAS

Los Cristianos

Tas años instaladas en el Paseo de los Tarajales en Los Cristianos (Arona, Tenerife), las losetas Gaudí estuvieron a punto de desparecer, pues se estaban retirando a raíz de una obra de remodelación llevada a cabo por operarios del Cabildo Insular. 

Fue Ana González Ledesma, vecina de la localidad, quien en junio de 2019 presentó un escrito solicitando la conservación de las mismas, apelando a su interés artístico y cultural. El Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife acabó dándole la razón, argumentando que “si bien los valores artísticos pueden ser discutibles, sí reconocemos valores históricos”.


Ana González Ledesma, impulsora de la iniciativa para salvar las baldosas.

Así, en el informe de respuesta, se insta a la recogida de estas baldosas y su acopio controlado por parte del Ayuntamiento de Arona, que “deberá buscarles una nueva ubicación, ya que, por las necesidades de la obra y lo avanzado de su ejecución, se hace poco viable la restitución a su lugar primigenio”. En dicho informe, los técnicos de Patrimonio Histórico del Cabildo recuerdan que “desde 1906, la empresa Escofet utilizó el modelo y lo creó industrialmente, cubriendo las aceras de paseos y avenidas de ciudades españolas e hispanoamericanas. En los años 60 del pasado siglo y durante una década, Escofet modificó la baldosa de Gaudí creando una de mayores dimensiones (43 cm.); esta última es la que se colocó en el Paseo Marítimo de Arona”. De ahí que desestimen iniciar un expediente para declararlas BIC por no tener suficiente entidad, ni incluirlas en el catálogo insular “al no ser una obra paradigmática dentro de la isla de Tenerife”. 

Así, gracias a Ana González, se logró recuperar cerca del 70% de las losetas Gaudí, lo que permitió reutilizarlas para pavimentar algunas de las áreas levantadas y mantener la imagen que el paseo marítimo tuvo durante años.

INGENIO 

Las baldosas Gaudí, adquiridas a la empresa catalana Escofet, fueron colocadas en 2001 en las aceras de los alrededores de la Plaza de La Candelaria de Ingenio (Gran Canaria), alcanzando una superficie de 890 m2. Pueden ser contempladas y pisadas en la acera del Ayuntamiento, delante de la iglesia de la Candelaria, en la calle Dr. Juan Espino Sánchez y en las aceras de la calle Ramón y Cajal, hasta llegar a la avenida América. En esta última calle se encuentra la la Tiendita Canaria (que alberga un Micro-Museo de Insula Signa) y la Oficina de Turismo y Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico de Ingenio. 


El Panot Gaudí en las inmediaciones del Ayuntamiento e Iglesia de la Candelaria en Ingenio. 
Fotografía: Andrés Cruz

La colocación de estas baldosas hexagonales no fue fruto del azar o de la improvisación, sino que se incluyó en el proyecto paisajístico de mejora del entorno de la Iglesia de la Candelaria que dirigieron en 2001 las arquitectas María del Carmen Rubio y Gema Navarro, trabajando junto a un equipo de aparejadores y funcionarios, siendo en ese momento alcalde el socialista Juan Espino del Toro.


Fuentes:

EXIT

Mucha gente cree que la palabra EXIT en los carteles que indican la salida de un espacio es de origen inglés, pero en realidad es una apropiación inglesa del término latino exitus, participio del verbo exire (ir fuera, salir). El concepto original se refiere al fin, con buen resultado, de una acción, obligación o negocio, dando lugar a la palabra «éxito«. Se dice que un libro o disco tiene un gran éxito cuando tiene gran salida, es decir, que se vende bien y tiene un gran tiraje. En valenciano se usa el verbo eixir (salir), que tiene la misma raíz latina.


De exit se deriva el reciente término Brexit (Britain + Exit), relativo a la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea.

Por su función clave en situaciones de emergencia, las características de estos carteles viene regulada en numerosas normativas de seguridad. En New York, por ejemplo, para asegurar su óptima visibilidad, se establecen directrices para su diseño que incluyen color, iluminación y tamaño de la tipografía. Así, las letras deben ser de color rojo, de 20,3 cm. de altura y trazos de 2,5 cm de ancho. Si los letreros son foto-luminiscentes, deben tener la capacidad de permanecer visibles durante ocho horas después de exponerse a la luz.

En los transportes públicos en todo el mundo de habla inglesa (y donde hay señales en inglés para los viajeros), las salidas están marcadas como EXIT. La única excepción parece ser Gran Bretaña, donde se usa mucho WAY OUT. Pero EXIT y WAY OUT no significan específicamente lo mismo. Una señal WAY OUT no siempre indica una salida, sino una ruta hacia la salida real.

También suele usarse WAY OUT en las autopistas y en otros lugares, pero generalmente cuando hay un camino a seguir, veremos la señal WAY OUT, o incluso más comúnmente, el cartel verde con un hombre saliendo de una habitación, que es la forma estándar ISO de indicar una salida y se utiliza en muchos lugares del mundo.

El mosaico de Alfa es sepultado en cemento

In Memoriam, 1950-2021

El bello edificio que fue la casa de D. Manuel Padrón Quevedo, en la Calle León y Castillo nº 41 fue construido en 1950 por el arquitecto Rafael Massanet y es un ejemplo de la arquitectura de los años 50 del pasado siglo. Destacable por la presencia en él de elementos historicistas y por su esquina curva, albergó en su planta baja uno de los primeros comercios que distribuían en España las famosas máquinas de coser ALFA. El umbral de la puerta de acceso estaba adornado con un mosaico corporativo de gran belleza, confeccionado en terrazo de manera artesanal.

Pues bien, hay que lamentar la pérdida de ese bonito elemento hasta ahora superviviente del patrimonio gráfico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

El caso es especialmente sangrante para Insula Signa, pues al advertir que se estaba llevando a cabo una reforma en el edificio, hicimos gestiones para intentar preservarlo. En mayo de 2021 contactamos con Mª Luisa Martínez Zimmermann —arquitecta encargada de la reforma— que nos tranquilizó manifestando que tanto ella como el propietario eran conscientes del interés de la pieza y que su intención era respetarla.

Contactamos incluso con Luis Fano, actual director de la firma Alfa, con sede en Éibar (Guipúzcoa), para averiguar el origen del bonito mosaico de terrazo. Tras algunas indagaciones, nos comunicó que ellos no habían intervenido para nada en su confección e instalación y nos informó de que la representación de las máquinas en Las Palmas la ostentaba la familia Álvarez Vidal, que fueron de los primeros representantes de la firma en todo el estado. Esta información nos llevó a contactar con con Alejandro Álvarez, que nos confirmó que fue su abuelo Manuel Álvarez quien encargó y mandó instalar el logotipo, a modo personal, siendo un caso extraordinario de fidelidad a la marca y amor por el producto que representaba. 

Toda esta historia ha quedado menospreciada y sepultada bajo tres capas: una de cemento, otra de nuevas baldosas sin ningún interés, y otra —la más espesa— de desprecio y falta de respeto. Para más guasa, tras la reforma han bautizado el edificio como EDIFICIO ALFA, adosando unas letras a la fachada. Lamentable.

Antes y después de la reforma.

Anamorfosis

La anamorfosis o anamorfismo es una técnica artística que consiste en la creación de una ilusión óptica conseguida con el estudio de la forma y la perspectiva. Se utiliza para forzar al observador a situarse en un determinado punto de vista espacial, deformando un dibujo o figura sobre una superficie, para que recupere el aspecto natural al ser observada sólo desde ese punto de vista concreto.

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La cruz verde de las farmacias

Desde el siglo XII, la Orden de San Juan de Jerusalén (también llamada de Malta desde que el emperador Carlos V le dio en feudo esta isla en el siglo XVI), integrada por caballeros templarios que atendían en los Hospitales de Jerusalén en la Primera Cruzada, adoptó como insignia una cruz de ocho puntas, conocida desde entonces como cruz de Malta.

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