El pasado 30 agosto de 2024 cerró definitivamente, después de 68 años en activo, la mítica Floristería Los Nopales, la primera que abrió en Las Palmas de Gran Canaria, ubicada junto a la Casa del Marino. Su cierre se debe a la jubilación de su propietaria, Mercedes Torres, que pone fin a la trayectoria de tres generaciones en la gestión del negocio.
Mercedes quiso evitar que el rótulo de su floristería acabase en el punto limpio y, conocedora de la labor de Insula Signa, se puso en contacto para donarlo y mantenerlo vivo como elemento del patrimonio gráfico y cultural de la ciudad. Ahora, junto a otros míticos rótulos rescatados por la asociación (los Multicines Galaxy’s, la Librería Rexachs, la Sala Cuasquías, La Chistera de Manolo Vieira, etc.), espera al momento en que pueda ser exhibido y puesto en valor en un entorno adecuado.
Hemos logrado evitar la desaparición de todo un icono comercial en las islas: el rótulo del último comercio del grupo de establecimientos Maya, situado en la calle Juan Manuel Durán de la capital grancanaria.
El último establecimiento de Maya en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria.
Maya significa “ilusión” en sánscrito y era el nombre de una hija, fallecida a los 14 años, que tuvo el emprendedor Tirthdas Bherumal Bharwani, un joven nacido en Hyderabad Sind (región de la India que hoy pertenece a Pakistán), que abrió su primera tienda en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife en 1953. Pocos años después abrió un centro de venta al mayor en Gran Canaria y en 1969 inauguró en la calle Triana su primera tienda en Gran Canaria. Apostó por importar las primeras marcas de fotografía, electrodomésticos y joyería, convirtiéndose en distribuidor internacional de algunas de ellas, como Nikon. El joven visionario introdujo innovaciones clave que le proporcionaron prestigio y llenaron de clientes sus comercios, como abandonar el habitual regateo para establecer una política de precios fijos u ofrecer garantía y servicio post-venta.
Tras su muerte en 1977, sus hijos Ramesh, Kishinchand, Harisunder y Kumar tomaron el relevo. Ramesh transformó las prósperas tiendas de su padre en un imperio comercial que llegó a tener 2.000 empleados. La introducción de tarjetas de crédito propias supuso un hito en la estrategia comercial, fidelizando a más de 25.000 clientes. Ramesh creó una división internacional de importación y distribución mayorista de marcas de óptica, fotografía y electrónica. La tercera generación de la saga Bharwani chocó de frente con la crisis económica y una feroz competencia, que abocó a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y más tarde al cierre de todas las sucursales del grupo. El último establecimiento del grupo, en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria cerró definitivamente en el año 2016.
Desde siempre, la posición estratégica de las Islas Canarias en las rutas marítimas a América y África atrajo a comerciantes no sólo europeos, sino de las áreas más lejanas del mundo. Entre estas comunidades destacaron los hindúes procedentes de la provincia de Sind, con capital en Hyderabad, que pasó a formar parte de Pakistán tras la ocupación británica de la India. La mayoría musulmana pakistaní dificultó a los hinduístas poseer tierras, integrarse en el ejército o acceder a títulos nobiliarios, por lo que vieron restringida su actividad al comercio. Los comerciantes sindhis se lanzaran a la búsqueda de puertos libres de restricciones y aranceles en todo el mundo. Calificada por antropólogos e historiadores como “comunidad comercial diaspórica y casta comercial”, el sindhi es el grupo de origen asiático más antiguo establecido en España, sólo precedido en el tiempo por algunos libaneses instalados también en Canarias. Hoy en día es una compacta red de comunidades con presencia en más de cien países. El legado social y cultural de la comunidad hindú es notable aún hoy día en Canarias.
Jaime Medina y Alejandro Fleitas, representante de la empresa donante.
Con este rescate, Insula Signa ha logrado evitar la pérdida de un elemento muy presente en la memoria colectiva de Canarias, símbolo de un pasado de esplendor comercial en el que cerca de un millar de establecimientos, conocidos popularmente como “los indios” contribuyeron al bullicio cosmopolita en las islas a mediados del siglo XX. La preservación de este rótulo, que supone un valioso legado, ha sido posible a la generosidad y sensibilidad hacia nuestro patrimonio cultural de los actuales propietarios del edificio, personificados en Alejandro Fleitas, que en todo momento prestó los recursos humanos y materiales necesarios para el desmontaje del rótulo y el buen fin de la operación.
Tras la reciente recuperación por parte de Insula Signa del último mosaico publicitario de Nitrato de Chile que quedaba en Gran Canaria, hemos solicitado formalmente que este mosaico en particular y el conjunto de los cuatro que quedan en Canarias sean declarados Bien de Interés Cultural, como símbolo de una época y elementos de suma importancia en el conjunto del patrimonio gráfico español, considerando además el estrecho vínculo personal y profesional de su autor con Gran Canaria y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha solicitud ha sido presentada en el Registro del Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria y Ayuntamiento de Agüimes y pronto se hará extensiva al resto de cabildos y ayuntamientos implicados.
Para la mencionada recuperación del cartel situado en la pared de un pozo en el Cruce de Arinaga, así como la de numerosos rótulos de enorme interés cultural por toda la geografía canaria, nuestra asociación siempre cuenta con la colaboración e incluso el entusiasmo de los propietarios y de simpatizantes anónimos que prestan su trabajo, tiempo y dinero para ejecutar los trabajos necesarios. Actitud que contrasta, lamentablemente, con la desidia y desinterés que las administraciones públicas muestran habitualmente hacia este tipo de patrimonio cultural (con la honrosa excepción del consistorio del Puerto de la Cruz en Tenerife, que ha tomado la iniciativa en la recuperación y protección de su patrimonio gráfico, del cual forma parte precisamente un mosaico de Nitrato de Chile). Así, todas las gestiones y todos los gastos para financiar estas recuperaciones (permisos, alquiler de maquinaria, herramientas, etc.) son asumidos por INSULA SIGNA, tras ser ignoradas nuestras solicitudes de ayuda a diversas instancias públicas, precisamente a las que entendemos que corresponde la salvaguarda y cuidado de nuestro patrimonio cultural.
Dicha solicitud refleja el interés popular hacia este tipo de patrimonio que habita en la memoria colectiva de varias generaciones e insta a seguir el ejemplo de la Comunidad de Extremadura, que en 2022 otorgó la categoría de Bien de Interés Cultural a todos y cada uno de la veintena de paneles cerámicos de Nitrato de Chile que todavía se conservan en la región, argumentando que “poseen un incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico, puesto que son exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930, así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento”. La misma decisión tomaron en Las Herencias (Toledo) y en Santa Cruz de La Palma, cuyo cartel restaurado en 2020 se ha convertido en un icono de la ciudad y que, aunque no ha sido declarado como BIC, si ha sido incluido en el catálogo patrimonial municipal, gozando así de cierto grado de protección.
Cartel restaurado en 2016 en Santa Cruz de la Palma. Junto al del Puerto de la Cruz y otro existente en Guadalajara, son los tres mayores que hay en España.
Granadilla de Abona. Foto publicada por Manuel Morales en Facebook.
Mosaico recuperado en agosto de 2024 en la localidad del Cruce de Arinaga (Gran Canaria).
Mosaico incompleto en el Puerto de la Cruz. Foto de Blanca Rodríguez de Azero.
En España se llegaron a instalar más de 4.000 mosaicos de azulejos con la publicidad del Nitrato de Chile en los años 30 y 40 del pasado siglo, de los que poco más de cien han sobrevivido hasta nuestros días. De esos cien, solo tres sobrevivían en Canarias: Santa Cruz de la Palma, Granadilla de Abona y Puerto de la Cruz. Ahora hay que sumar éste situado en el municipio de Agüimes, el único que se conserva en Gran Canaria y que Insula Signa ha logrado recuperar.
El Nitrato de Chile era un fertilizante a base de nitrato de sodio procedente de los importantes depósitos naturales con los que contaba el país sudamericano, cuya producción y exportación fue creciendo hasta monopolizar el mercado mundial en los inicios del siglo XX. Su importante expansión comercial pasó por una campaña publicitaria internacional bien organizada, con criterios modernos. La colección de carteles realizados en todo el mundo constituye por sí sola un episodio singular en la historia del cartelismo e incluye ejemplares de gran calidad plástica, como los creados en Turquía, Francia, Polonia o Argentina. El cartel español, que estuvo a la altura, fue realizado en 1929 por Adolfo López-Durán Lozano, entonces estudiante de arquitectura, más tarde catedrático en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madridy luego fundador de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Las Palmas, de la que fue el primer director en 1973. Su diseño, con un marcado estilo art-dèco, se convirtió en todo un icono de la época.
Varias capas de pintura mantuvieron oculto el mosaico durante más tres décadas.
La recuperación de esta histórica pieza ha sido posible gracias a la labor de investigación, protección y recuperación del patrimonio gráfico canario que venimos realizando desde hace años. Tras ser detectado y analizado, se activó el operativo necesario para llevar a cabo un “rescate” con todas las garantías. El cartel está situado en la pared de un pozo en el Cruce de Arinaga, en unos terrenos propiedad de la empresa de Juliano Bonny, que una vez contactados, mostraron su disposición a una plena colaboración, facilitándonos todos los permisos y apoyos logísticos solicitados. A este apoyo hay que sumar el de simpatizantes anónimos que prestaron su trabajo, tiempo y dinero para ejecutar los trabajos necesarios. Actitud que contrasta, lamentablemente, con la desidia y desinterés que las administraciones públicas muestran habitualmente hacia este tipo de patrimonio cultural. Así, todas las gestiones y todos los gastos para financiar esta recuperación (permisos, alquiler de maquinaria, herramientas, productos, etc.) han sido asumidos por INSULA SIGNA, tras ser ignoradas nuestras solicitudes de ayuda al Ayuntamiento de Agüimes y a otras instancias públicas. El importe de esta operación, que para cualquier institución resultaría pura calderilla, supone para nosotros una pequeña fortuna proveniente de la pequeña cuota que abonan nuestros socios/as y de la campaña de venta de camisetas con el famoso cartel que pusimos en marcha para recaudar los fondos necesarios.
La recuperación consistió en una meticulosa retirada de la pintura que cubrió el mosaico durante más tres décadas.
Una vez limpio y recuperado, visible de nuevo tras tanto tiempo, creemos que corresponde a las administraciones públicas (municipio de Agüimes, Cabildo de Gran Canaria y Gobierno autonómico) habilitar las medidas necesarias y aportar los recursos necesarios para evitar su previsible deterioro. Es por ello que hemos solicitado formalmente que este mosaico en particular y el conjunto de los cuatro que quedan en Canarias sean declarados Bien de Interés Cultural, como símbolo de una época y elementos de suma importancia en el conjunto del patrimonio gráfico español, considerando además el estrecho vínculo personal y profesional de su autor con Gran Canaria y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha solicitud refleja el interés popular hacia este tipo de patrimonio que habita en la memoria colectiva de varias generaciones e insta a seguir el ejemplo de la Comunidad de Extremadura, que en 2022 otorgó la categoría de Bien de Interés Cultural a todos y cada uno de la veintena de paneles cerámicos de Nitrato de Chile que todavía se conservan en la región, argumentando que “poseen un incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico, puesto que son exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930, así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento”. La misma decisión tomaron en Las Herencias (Toledo) y en Santa Cruz de La Palma, cuyo cartel restaurado en 2020 se ha convertido en un icono de la ciudad.
Jaime y Mónica, de Insula Signa, junto al cartel recuperado.
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, con el objetivo de expandir el Ecosistema Cultural y Creativo de la ciudad, ha firmado un convenio con Insula Signa para identificar, proteger y recuperar el patrimonio gráfico de Puerto de la Cruz. «Una aventura singular que nos va a servir para poner en valor un patrimonio que muchas veces pasa desapercibido, pero que forma parte del paisaje de una ciudad con identidad e historia». Así definió el alcalde de la ciudad Marco González esta nueva iniciativa que se engloba dentro de Puerto Street Art.
Así comienza, de la mano de Insula Signa, este proyecto destinado a analizar una parte muy importante, como es la comercial, de la historia de la ciudad con la ayuda de personas e instituciones que se van a ir sumando a esta iniciativa pionera impulsada desde el municipio.
Un equipo multidisciplinar se ocupará de estudiar las calles de la ciudad en la búsqueda de elementos gráficos únicos que destacan por su carácter técnico, etnográfico o identitario, «para completar así un mapa de la ciudad que hable por sí solo de historia, de memoria, de pasado, pero también de presente y de futuro y ayudarnos así divulgar y a valorar el pulso comercial que siempre ha latido con fuerza en la ciudad», explicó González, quien explicó que se trata del comienzo de un a la participación y al que interesados en sumarse a esta iniciativa pueden hacerlo dirigiéndose al correo cultura@puertodelacruz.es.
El hecho de que un ayuntamiento aborde el estudio y protección de su patrimonio gráfico supone un hito en el estado español y hace aún más interesante dicho estudio, pues la evolución de un pequeño pueblo de pescadores hacia una población cosmopolita con visitantes de todo el mundo, ha impulsado el desarrollo comercial y turístico de la isla y del archipiélago, dejando una valiosa huella gráfica en el entorno urbano y en la memoria colectiva que merece ser documentada y puesta en valor.