Picholi fue una emblemática tienda de instrumentos musicales ubicada en el número 3 de la calle Viera y Clavijo, en Las Palmas de Gran Canaria. Inaugurada en 1981, se convirtió en un referente para músicos y aficionados durante más de tres décadas. Abierta originalmente en la calle Viera y Clavijo, se trasladó en 1983 a la Calle Alonso Alvarado nº 5. En la tienda se vendían instrumentos, pero también se organizaban eventos desenfadados. La empresa entró en liquidación en 2015 y el negocio fue traspasado -los dueños conservan una tienda de instrumentos, aunque con otro nombre-.
Aunque Picholi cerró sus puertas en 2015, el rótulo permanecía todavía en la fachada. En diciembre de 2024 Insula Signa consiguió rescatarlo; su preservación supone un homenaje a su legado en la comunidad musical de la ciudad.
Anterior ubicación de Picholi en la calle Viera y Clavijo nº 3. Fotografía de Google Maps, mayo de 2014.
El pasado 30 agosto cerró definitivamente, después de 68 años en activo, la mítica floristería Los Nopales, la primera que abrió en Las Palmas de Gran Canaria, ubicada junto a la Casa del Marino. Su cierre se debe a la jubilación de su propietaria, Mercedes Torres, que pone fin a la trayectoria de tres generaciones en la gestión del negocio.
Mercedes quiso evitar que el rótulo de su floristería acabase en el punto limpio y, conocedora de la labor de Insula Signa, se puso en contacto para donarlo y mantenerlo vivo como elemento del patrimonio gráfico y cultural de la ciudad. Ahora, junto a otros míticos rótulos rescatados por la asociación (los Multicines Galaxy’s, la Librería Rexachs, la Sala Cuasquías, La Chistera de Manolo Vieira, etc.), espera al momento en que pueda ser exhibido y puesto en valor en un entorno adecuado.
Recientemente hemos logrado evitar la desaparición de todo un icono comercial en las islas: el rótulo del último comercio del grupo de establecimientos Maya, situado en la calle Juan Manuel Durán de la capital grancanaria.
En la imagen aparece Alejandro Fleitas, representante de la empresa propietaria que realizó la donación.
Maya significa “ilusión” en sánscrito y era el nombre de una hija, fallecida a los 14 años, que tuvo el emprendedor Tirthdas Bherumal Bharwani, un joven nacido en Hyderabad Sind (región de la India que hoy pertenece a Pakistán), que abrió su primera tienda en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife en 1953. Pocos años después abrió un centro de venta al mayor en Gran Canaria y en 1969 inauguró en la calle Triana su primera tienda en Gran Canaria. Apostó por importar las primeras marcas de fotografía, electrodomésticos y joyería, convirtiéndose en distribuidor internacional de algunas de ellas, como Nikon. El joven visionario introdujo innovaciones clave que le proporcionaron prestigio y llenaron de clientes sus comercios, como abandonar el habitual regateo para establecer una política de precios fijos u ofrecer garantía y servicio post-venta.
Tras su muerte en 1977, sus hijos Ramesh, Kishinchand, Harisunder y Kumar tomaron el relevo. Ramesh transformó las prósperas tiendas de su padre en un imperio comercial que llegó a tener 2.000 empleados. La introducción de tarjetas de crédito propias supuso un hito en la estrategia comercial, fidelizando a más de 25.000 clientes. Ramesh creó una división internacional de importación y distribución mayorista de marcas de óptica, fotografía y electrónica. La tercera generación de la saga Bharwani chocó de frente con la crisis económica y una feroz competencia, que abocó a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y más tarde al cierre de todas las sucursales del grupo. El último establecimiento del grupo, en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria cerró definitivamente en el año 2016.
El último establecimiento de Maya en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria.
Desde siempre, la posición estratégica de las Islas Canarias en las rutas marítimas a América y África atrajo a comerciantes no sólo europeos, sino de las áreas más lejanas del mundo. Entre estas comunidades destacaron los hindúes procedentes de la provincia de Sind, con capital en Hyderabad, que pasó a formar parte de Pakistán tras la ocupación británica de la India. La mayoría musulmana pakistaní dificultó a los hinduístas poseer tierras, integrarse en el ejército o acceder a títulos nobiliarios, por lo que vieron restringida su actividad al comercio. Los comerciantes sindhis se lanzaran a la búsqueda de puertos libres de restricciones y aranceles en todo el mundo. Calificada por antropólogos e historiadores como “comunidad comercial diaspórica y casta comercial”, el sindhi es el grupo de origen asiático más antiguo establecido en España, sólo precedido en el tiempo por algunos libaneses instalados también en Canarias. Hoy en día es una compacta red de comunidades con presencia en más de cien países. El legado social y cultural de la comunidad hindú es notable aún hoy día en Canarias.
Con este rescate, Insula Signa ha logrado evitar la pérdida de un elemento muy presente en la memoria colectiva de Canarias, símbolo de un pasado de esplendor comercial en el que cerca de un millar de establecimientos, conocidos popularmente como “los indios” contribuyeron al bullicio cosmopolita en las islas a mediados del siglo XX. La preservación de este rótulo, que supone un valioso legado, ha sido posible a la generosidad y sensibilidad hacia nuestro patrimonio cultural de los actuales propietarios del edificio, personificados en Alejandro Fleitas, que en todo momento prestó los recursos humanos y materiales necesarios para el desmontaje del rótulo y el buen fin de la operación.
El rótulo de Maya viene a sumarse al rescate por parte de Insula Signa de otros iconos de nuestro patrimonio gráfico, como los del Multicines Galaxy’s, la sala Cuasquías, la librería Rexachs, el Chistera de Manolo Vieira o la reciente recuperación del mosaico publicitario de Nitrato de Chile en Agüimes.
En España se llegaron a instalar más de 4.000 mosaicos de azulejos con la publicidad del Nitrato de Chile en los años 30 y 40 del pasado siglo, de los que poco más de cien han sobrevivido hasta nuestros días. De esos cien, solo tres sobrevivían en Canarias: Santa Cruz de la Palma, Granadilla de Abona y Puerto de la Cruz. Ahora hay que sumar éste situado en el municipio de Agüimes, el único que se conserva en Gran Canaria y que Insula Signa ha logrado recuperar.
El Nitrato de Chile era un fertilizante a base de nitrato de sodio procedente de los importantes depósitos naturales con los que contaba el país sudamericano, cuya producción y exportación fue creciendo hasta monopolizar el mercado mundial en los inicios del siglo XX. Su importante expansión comercial pasó por una campaña publicitaria internacional bien organizada, con criterios modernos. La colección de carteles realizados en todo el mundo constituye por sí sola un episodio singular en la historia del cartelismo e incluye ejemplares de gran calidad plástica, como los creados en Turquía, Francia, Polonia o Argentina. El cartel español, que estuvo a la altura, fue realizado en 1929 por Adolfo López-Durán Lozano, entonces estudiante de arquitectura, más tarde catedrático en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madridy luego fundador de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Las Palmas, de la que fue el primer director en 1973. Su diseño, con un marcado estilo art-dèco, se convirtió en todo un icono de la época.
Varias capas de pintura mantuvieron oculto el mosaico durante más tres décadas.
La recuperación de esta histórica pieza ha sido posible gracias a la labor de investigación, protección y recuperación del patrimonio gráfico canario que venimos realizando desde hace años. Tras ser detectado y analizado, se activó el operativo necesario para llevar a cabo un “rescate” con todas las garantías. El cartel está situado en la pared de un pozo en el Cruce de Arinaga, en unos terrenos propiedad de la empresa de Juliano Bonny, que una vez contactados, mostraron su disposición a una plena colaboración, facilitándonos todos los permisos y apoyos logísticos solicitados. A este apoyo hay que sumar el de simpatizantes anónimos que prestaron su trabajo, tiempo y dinero para ejecutar los trabajos necesarios. Actitud que contrasta, lamentablemente, con la desidia y desinterés que las administraciones públicas muestran habitualmente hacia este tipo de patrimonio cultural. Así, todas las gestiones y todos los gastos para financiar esta recuperación (permisos, alquiler de maquinaria, herramientas, productos, etc.) han sido asumidos por INSULA SIGNA, tras ser ignoradas nuestras solicitudes de ayuda al Ayuntamiento de Agüimes y a otras instancias públicas. El importe de esta operación, que para cualquier institución resultaría pura calderilla, supone para nosotros una pequeña fortuna proveniente de la pequeña cuota que abonan nuestros socios/as y de la campaña de venta de camisetas con el famoso cartel que pusimos en marcha para recaudar los fondos necesarios.
La recuperación consistió en una meticulosa retirada de las capas de pintura que cubrieron el mosaico durante más tres décadas, con la pericia y cuidados necesarios para no dañar la capa vidriada de los azulejos.
Una vez limpio y recuperado, visible de nuevo tras tanto tiempo, creemos que corresponde a las administraciones públicas (municipio de Agüimes, Cabildo de Gran Canaria y Gobierno autonómico) habilitar las medidas necesarias y aportar los recursos necesarios para evitar su previsible deterioro. Es por ello que hemos solicitado formalmente que este mosaico en particular y el conjunto de los cuatro que quedan en Canarias sean declarados Bien de Interés Cultural, como símbolo de una época y elementos de suma importancia en el conjunto del patrimonio gráfico español, considerando además el estrecho vínculo personal y profesional de su autor con Gran Canaria y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha solicitud refleja el interés popular hacia este tipo de patrimonio que habita en la memoria colectiva de varias generaciones e insta a seguir el ejemplo de la Comunidad de Extremadura, que en 2022 otorgó la categoría de Bien de Interés Cultural a todos y cada uno de la veintena de paneles cerámicos de Nitrato de Chile que todavía se conservan en la región, argumentando que “poseen un incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico, puesto que son exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930, así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento”. La misma decisión tomaron en Las Herencias (Toledo) y en Santa Cruz de La Palma, cuyo cartel restaurado en 2020 se ha convertido en un icono de la ciudad.
Jaime y Mónica, de Insula Signa, posan junto al cartel recuperado.
El rótulo de la Librería Bazar Tenesoya llevaba en el barrio teldense de Los Picachos desde mediados de los años 70. El local que ocupaba alberga ahora el establecimiento Pro Lunas, dedicado a la reparación y tintado de lunas de automóvil.
Javier, su propietario, se puso en contacto con nosotros para advertirnos del deterioro del rótulo y de la conveniencia de rescatarlo. Así, este curioso rótulo pasa a formar parte del fondo patrimonial de Insula Signa. Su interés principal consiste en las técnicas usadas para su confección, mediante letras de plástico moldeadas, ya en desuso.
Su tipología es representativa de una época en la que abundaron este tipo de letreros, generalmente luminosos. Comenzamos ahora una investigación para recopilar toda la información posible sobre un negocio que estuvo durante décadas en el barrio.
Muchas gracias a Rayco Martín por su inestimable ayuda en este rescate.