Discos Noda

Los rótulos de las tiendas de Discos Noda formaron parte del paisaje urbano de muchas poblaciones y de la memoria colectiva de varias generaciones. La histórica cadena de establecimientos fue referente de la comercialización musical en Canarias entre finales del siglo XX y comienzos del XXI, asociado al auge del cassette, del vinilo y posteriormente del CD. Fundada por Juan Ramón Santana Noda, llegó a convertirse en una de las mayores redes de tiendas de música del Archipiélago.

Juan Ramón Santana Noda empezó a trabajar de panadero con 13 años. A los 16 ya se ganaba muy bien la vida en un taller mecánico, pero un problema de espalda le obligó a dejarlo. En 1977, con 21 años, empezó a vender en los mercadillos de Gran Canaria (Teror, Vecindario, Ingenio, San Fernando…), acompañado en ocasiones por su hermano menor. Vendía mercancía que traía directamente desde las fábricas en la península: porcelana, juguetes, bisutería, etc. Llegó a gestionar hasta 8 puestos en un mismo mercadillo, empleando a familiares y allegados, hasta que decide especializarse en la venta de cassettes, producto con gran demanda y más fácil de gestionar.

Juan Ramón, a la izquierda, con 21 años en el mercadillo de Teror. © Juan Santana Noda.

En 1989 abrió la primera tienda Discos Noda, en Telde. Pronto le siguieron otras en Las Palmas de GC, en Vecindario, Maspalomas y Gáldar. En 1996 da el salto a Tenerife, convirtiéndose en la mayor competencia de otra famosa cadena, Discos Manzana. En total, llegaron a existir más de treinta tiendas, 22 de las cuales estuvieron abiertas simultáneamente. Discos Noda amplió sus actividades con la producción y grabación musical, mediante el sello Noda, con notables éxitos de artistas como la Orquesta Armonía, Los Bajip de La Gomera, Pepe Tacoronte, Los Tamarindos y muchos otros. Gracias a la acertada estrategia publicitaria, contratando publicidad en prensa, radio y televisión, crecieron de manera muy rápida, llegando a imprimir 500.000 ejemplares de su catálogo.


Miembros de Insula Signa y Juan Ramón, a la derecha, junto al rótulo cedido. Enero de 2026.



Juan Ramón Santana tuvo la generosidad de donar a Insula Signa uno de los rótulos que todavía conservaba. Concretamente, el correspondiente al de la tienda del Centro Comercial Las Arenas, en Las Palmas de GC, uno de los primeros estblecimientos de la cadena. Este hecho posibilitará que dicho rótulo pase a formar parte del patrimonio gráfico canario, como elemento representativo de una aventura emprendedora sin precedentes. En el acto de entrega, el 17-01-2026, no pudimos dejar pasar la oportunidad de hacer a Juan Ramón algunas preguntas:

¿Cómo empezó la singladura de Discos Noda?

En 1989 abrí la primera tienda en la calle Barbería de Telde. Para su nombre, elegí el primer apellido de mi madre, procedente de Lanzarote, poco común en Canarias. A este primer establecimiento le siguieron otros: un segundo en Telde; en 1991 en la calle Rafael Cabrera en Las Palmas de GC; en 1993 en el Centro Comercial Las Arenas, y en septiembre de 1994, en Vecindario. La cadena siguió expandiéndose con nuevas tiendas en Maspalomas y Gáldar. En 1996 di el salto a Tenerife, con mi cuñado como socio. Adquirimos varios establecimientos, entre ellos los dos que tenía Fresi Disco.

¿Dónde compraba la música que después vendía en sus tiendas?

Por medio mundo: Argentina, Japón, la Feria MIDEM (Marché International du Disque et de l’Édition Musicale), un mercado global para la industria discográfica y musical que se celebraba anualmente en Cannes… Vendíamos estrenos musicales en Canarias antes de que llegaran a la península. Yo mismo gestionaba los despachos de aduanas, en una época en que todo resultaba más sencillo y rápido. En una ocasión llegué a comprar en Miami 1.500 discos de un estreno de Gloria Estefan un sábado y tenerlos en mis tiendas el lunes a primera hora. El martes ya los había vendido todos.

¿También compraban en Miami?

Los americanos quisieron hacer un MIDEM latino. Aunque lo intentaron por todo lo alto, con compañías de primer nivel como EMI, Sony o Virgin, que llevaban allí a sus mejores artistas, no acabó de funcionar. En Miami estuve comprando desde 1997 a 1999 sobre todo a un mayorista cubano llamado Reyes que llevaba 40 años en el negocio de la música. Trabamos amistad y cuando salíamos de la feria, nos íbamos de juerga toda la noche.

¿Cómo recuerda su experiencia americana?

Tengo muy buenos recuerdos. En agosto de 1998, en el Convention Center de Miami Beach, vi actuar a Compay Segundo, el primer músico cubano que rompía el fuego en el MIDEM latino, actuando sólo para periodistas e invitados de la industria discográfica, a pesar de los problemas que tuvo para obtener su visado. Hubo incluso una amenaza de bomba que obligó a desalojar momentáneamente el recinto. En otra ocasión, asistí a un concierto conjunto de Víctor Manuel y Ana Belén.

¿Cuando decidió abrir una tienda en Vecindario?

Yo ya conocía el sureste, por haber frecuentado el mercadillo de San Rafael. La de Vecindario fue nuestra cuarta tienda, tras las de Telde y Las Palmas. Fue todo un éxito; estábamos en plena en el nº 328 de la Avda. de Canarias, un local que pronto ampliamos con un almacén en la conocida como casa de Antonio el Guardia en la calle Los Sabandeños. Ahí llegaron a trabajar hasta diecisiete personas. Posteriormente abrimos otra en el Centro Comercial La Ciel y también en el Centro Comercial Atlántico.

¿Cuáles son los mayores éxitos de ventas que recuerda?

Recuerdo los temas “Y si esto no es una Isa”, del Trío Acaymo, que alcanzó el medio millón de ejemplares vendidos, o “Mi linda señorita” de Los Bajip de la Gomera, que también vendió muchísimo. Asimismo, eran superventas seguros los discos de Gloria Stephan o los recopilatorios Max Mix que editaba la compañía catalana Max Music . 

Hubo un tiempo en que se decía: “si no está en Discos Noda, ni lo busques”.

Así es. Yo siempre me preocupé por tener un catálogo lo más extenso posible. Si, por ejemplo, un disco dejaba de tener éxito en España, su venta disminuía y su distribución cesaba al poco tiempo. Yo lo buscaba y lo traía desde otros países donde continuaba vendiéndose con éxito, como Japón, por ejemplo. 

¿Qué provocó el cierre de las tiendas y el fin de la cadena Discos Noda?

La evolución de la industria musical. Recuerdo cuando empezaron a llegar los CD, no sabíamos ni abrir la cajita. Con la llegada de internet y la adopción del formato digita, la música dejó de necesitar un soporte físico. La irrupción del MP3 y la piratería digital rompieron el vínculo entre escuchar y comprar discos, vaciando de sentido económico a las tiendas tradicionales.





Durante décadas, Discos Noda fue tienda y punto de encuentro: un espacio donde la música popular tenía rostro, conversación y criterio. Con el cambio de modelo y la llegada posterior del streaming, ese ecosistema desapareció. En 2017, al bajar la persiana de última tienda de Discos Noda, en la calle Suárez Guerra de Santa Cruz de Tenerife, no solo se perdió un comercio, sino una forma de vivir la música en la calle.

El mosaico de Alfa es sepultado en cemento

In Memoriam, 1950-2021

El bello edificio que fue la casa de D. Manuel Padrón Quevedo, en la Calle León y Castillo nº 41 fue construido en 1950 por el arquitecto Rafael Massanet y es un ejemplo de la arquitectura de los años 50 del pasado siglo. Destacable por la presencia en él de elementos historicistas y por su esquina curva, albergó en su planta baja uno de los primeros comercios que distribuían en España las famosas máquinas de coser ALFA. El umbral de la puerta de acceso estaba adornado con un mosaico corporativo de gran belleza, confeccionado en terrazo de manera artesanal.

Pues bien, hay que lamentar la pérdida de ese bonito elemento hasta ahora superviviente del patrimonio gráfico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

El caso es especialmente sangrante para Insula Signa, pues al advertir que se estaba llevando a cabo una reforma en el edificio, hicimos gestiones para intentar preservarlo. En mayo de 2021 contactamos con Mª Luisa Martínez Zimmermann —arquitecta encargada de la reforma— que nos tranquilizó manifestando que tanto ella como el propietario eran conscientes del interés de la pieza y que su intención era respetarla.

Contactamos incluso con Luis Fano, actual director de la firma Alfa, con sede en Éibar (Guipúzcoa), para averiguar el origen del bonito mosaico de terrazo. Tras algunas indagaciones, nos comunicó que ellos no habían intervenido para nada en su confección e instalación y nos informó de que la representación de las máquinas en Las Palmas la ostentaba la familia Álvarez Vidal, que fueron de los primeros representantes de la firma en todo el estado. Esta información nos llevó a contactar con con Alejandro Álvarez, que nos confirmó que fue su abuelo Manuel Álvarez quien encargó y mandó instalar el logotipo, a modo personal, siendo un caso extraordinario de fidelidad a la marca y amor por el producto que representaba. 

Toda esta historia ha quedado menospreciada y sepultada bajo tres capas: una de cemento, otra de nuevas baldosas sin ningún interés, y otra —la más espesa— de desprecio y falta de respeto. Para más guasa, tras la reforma han bautizado el edificio como EDIFICIO ALFA, adosando unas letras a la fachada. Lamentable.

Antes y después de la reforma.

El globo de Triana

Por Eduardo Reguera

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A los habitantes de Las Palmas de Gran Canaria de principios de mil novecientos debió llamarles mucho la atención el original rótulo que don Antonio Pérez Ramírez colocó como insignia de su establecimiento, llamado El Globo, y que se hallaba en la calle General Bravo (hoy Malteses), esquina con la del Cano. El globo que adornaba la esquina del edificio incluía en horizontal el nombre de su propietario, y en vertical, en letras blancas, detallaba los productos que ofrecía, como trajes confeccionados, tejidos de algodón, artículos de punto, etc.

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Hotel Princesa Guayarmina

1933 – 2018

Fue uno de los primeros establecimientos especializados en el turismo de salud en Gran Canaria. Anexo al balneario que explotaba las aguas medicinales del manantial de Los Berrazales en el valle de Agaete desde finales del siglo XIX. Su historia está ligada a la de Juan Suárez, emprendedor visionario que a principios del siglo XX ya soñó con el turismo rural y de salud, con visitantes que apreciasen el trato directo y amable, el placer de las pequeñas cosas. Aunque él no lo llegó a ver, sus muchos descendientes materializaron su idea y levantaron el hotel junto al famoso balneario de aguas ferrugientas, declaradas de interés público en 1929. Así es como se inaugura, en 1933, el Hotel Princesa Guayarmina, con 70 habitaciones que años más tarde fueron ampliadas a 80.

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SOVHISPAN – МАГАЗИН СОВИСПАН

1971 – 2016

Hasta no hace mucho podía verse en el muelle Sanapú del Puerto de La Luz, sobre la estructura de un generador eléctrico, el rótulo de una empresa que llegó a ser toda una institución en el archipiélago. La creciente demanda de suministros y trámites que requería la flota pesquera de la Unión Soviética en el Puerto de La Luz determinó la creación en 1971 de SOVHISPAN, empresa que constituye un ejemplo paradigmático de las peculiares relaciones exteriores del régimen franquista con la URSS. Un 50% se repartía entre la Compañía General de Tabacos de Filipinas y Vapores Suardíaz y la otra mitad era propiedad de Sovrybflot, la agencia estatal rusa para el comercio exterior, que no tuvo reparos en estrechar relaciones comerciales con la dictadura de Franco.

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