Droguería Ayala

En 1917, Don Asensio Ayala estableció su comercio dedicado a droguería, bazar, regalos y productos fotográficos en la calle Alfonso XIII (actual del Castillo) de Santa Cruz de Tenerife. A pesar de la incertidumbre del momento, con Europa sumida en la Gran Guerra, aprovechó su experiencia como gerente de una de las principales droguerías de la capital y consiguió que su negocio prosperase rápidamente.

Calle Castillo

El establecimiento estaba situado en la conocida casa Serra, actualmente el edificio más antiguo de la calle, datado en la primera mitad del siglo XVIII. En los bajos, en las fachadas de la calle Alfonso XIII y Nicolás Estévanez, mandó instalar unos mosaicos de cerámica para publicitar sus artículos. A pesar de que desde entonces y hasta nuestros días diversos comercios han ocupado el inmueble, todavía se conservan los magníficos azulejos, cuyo indudable atractivo han impedido que a alguien se le ocurriera prescindir de ellos.

Casa León
El establecimiento de Calzados León ocupó el inmueble hasta finales de los 60 del pasado siglo.
Estado actual
Aspecto actual que ofrece la fachada del edificio.

Hacia 1933, ante el creciente volumen de negocio, Don Asensio decide construir un moderno edificio para albergar su comercio. Lo hace en la misma calle, a un centenar de metros, en la esquina con la calle del Norte (hoy Valentín Sanz). Consciente del poder de este tipo de reclamo, encarga otros cuatro mosaicos de cerámica para adornar la fachada de la calle del Norte. Desafortunadamente uno de ellos acabó perdiéndose; actualmente se conservan los tres restantes, sometidos a un proceso de restauración en el año 2011.

Perfumeria bazar
restauración
Trabajos de restauración. Fotografía: La Opinión, junio 2011.
Mosaicos actuales
Aspecto actual de los mosaicos. Fotografía de Melinda Caminante en el grupo de Facebook “Rotulación en Canarias“.

El más llamativo y popular de los mosaicos reproduce un famoso cartel de la época que publicitaba la popular Emulsión Scott, de aceite de hígado de bacalao, considerada un remedio universal para combatir la tuberculosis, el raquitismo, la neumonía o la difteria. El cartel muestra a un pescador que carga un gran bacalao a sus espaldas, figura que fue aprovechada por el artista Diego Crosa (el popular Crosita, intelectual, pintor, caricaturista, escritor y poeta) como motivo para su disfraz en unos carnavales.


La Historia de Himmelfarten

por Lars Petter Amundsen

Emulsión Scott

La bellísima cerámica de Emulsión Scott es, en realidad, la copia de una copia de una copia…
Había una vez un hombre de la ciudad Bergen (Noruega), llamado Hardi Sinkelberg, que hacia 1790 trabajaba como transportista de pescado en el mercado Torget. Las criadas que compraban peces grandes podían contratar a Hardi, o Himmelfarten (en noruego, himmel significa cielo y fart veloz) como lo llamaban, para que les llevara el pescado a casa. En 1869, mucho tiempo después de que Himmelfarten falleciera, un hombre se vistió como él y el fotógrafo Marcus Selmer lo inmortalizó en una foto que tituló Un transportador de pescado de Bergen.

En 1884 llegaron a Bergen algunos representantes de la gran empresa estadounidense Scott & Bowne Ltd. para comprar aceite de hígado de bacalao. También compraron, como souvenir, una postal con la fotografía de Selmer y la registraron junto a su marca en los Estados Unidos. Pronto, todos sus productos de aceite de hígado de bacalao fueron adornados con imágenes y dibujos del transportador de pescado de Bergen. Himmelfarten se hizo mundialmente famoso, ya que Scott’s Emulsion era la marca de bacalao más importante del mundo.

De todo eso, el pueblo de Bergen sabía bien poco, por la simple razón de que el bacalao Scott nunca entró en el mercado noruego, ya saturado de otras marcas nacionales. Hace unas décadas, las investigaciones del historiador inglés Christopher Harris le llevaron a la antigua sede europea de Scott & Bowne Ltd. en Londres, ya derruída, donde alguien había tenido el sentido y la sensibilidad de guardar un inmenso mosaico del año 1906 que en su momento decoró la fachada del edificio. Tras una negociación que duró años y con la ayuda de un empresario local y ex-alcalde de Bergen, compraron el mosaico de 30 toneladas con la intención de devolver la imagen robada a la ciudad.

Tareas de embalaje y transporte del enorme mosaico rescatado de la antigua sede de la empresa en Londres.
En esta imagen de Bergen, con el mosaico ya instalado en un edifico, se puede comprobar que sustituyeron el nombre de la empresa por el apodo del transportista de pescado.

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