Picholi fue una emblemática tienda de instrumentos musicales ubicada en el número 3 de la calle Viera y Clavijo, en Las Palmas de Gran Canaria. Inaugurada en 1981, se convirtió en un referente para músicos y aficionados durante más de tres décadas. Abierta originalmente en la calle Viera y Clavijo, se trasladó en 1983 a la Calle Alonso Alvarado nº 5. En la tienda se vendían instrumentos, pero también se organizaban eventos desenfadados. La empresa entró en liquidación en 2015 y el negocio fue traspasado -los dueños conservan una tienda de instrumentos, aunque con otro nombre-.
Aunque Picholi cerró sus puertas en 2015, el rótulo permanecía todavía en la fachada. En diciembre de 2024 Insula Signa consiguió rescatarlo; su preservación supone un homenaje a su legado en la comunidad musical de la ciudad.
Anterior ubicación de Picholi en la calle Viera y Clavijo nº 3. Fotografía de Google Maps, mayo de 2014.
Ante la noticia difundida en los medios sobre la inminente retirada de los relojes-termómetro de la playa de Las Canteras en la capital grancanaria, las asociaciones INSULA SIGNA (Defensa del Patrimonio Gráfico Canario) y DI-CA, (Profesionales y Empresas de Diseño Gráfico), solicitan conjuntamente al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria su preservación, por su condición de icónicos elementos de gran valor patrimonial. En un comunicado conjunto dirigido al consistorio capitalino, ambas asociaciones detallan las razones por las que consideran que dichos relojes instalados en Las Canteras desde 2002 merecen ser conservados.
Según los profesionales del diseño integrados en DI-CA, estos soportes son ejemplos representativos del diseño industrial y gráfico canario contemporáneo, pensados y construidos para integrarse armónicamente en el entorno específico del paseo de Las Canteras. Su presencia ha contribuido a dar carácter y singularidad a este espacio, convirtiéndose en un símbolo del diseño local que merece ser preservado y valorado en lugar de ser reemplazado o retirado sin un análisis adecuado.
Su autor, José Ignacio Gironés Penedés es un reconocido diseñador gráfico e industrial que ha desarrollado toda su obra en Gran Canaria, autor de un amplísimo catálogo de obra gráfica como las marcas del auditorio Alfredo Kraus y la Fundación Auditorio Teatro Las Palmas, entre muchísimas otras. Tambien es autor de una parte de nuestro patrimonio industrial, al haber realizado importantes proyectos de rotulación y señalética, como la señalización del recinto portuario y Muelle Deportivo, así como la remodelación y actualización de la rotulación comercial de la zona Puerto Canteras en los años noventa del siglo pasado. Por su parte, la asociación INSULA SIGNA destaca el alto interés estético, técnico e identitario que a su entender poseen estos soportes, que conforman un conjunto de gran valor patrimonial. La asociación viene realizando una ingente labor de recuperación y preservación de múltiples rótulos como los emblemáticos de Chistera, Multicines Galaxys, Cuasquías, Librería Rexachs, Maya… rótulos que dibujan la memoria gráfica e histórica de la evolución de esta ciudad y que están siendo conservados en instalaciones privadas gestionadas por este movimiento asociativo. Así, recuerdan al Ayuntamiento la falta de espacios e instalaciones donde llevar a cabo una mejor conservación y exposición pública de todos estos elementos patrimoniales, tan presentes en la memoria colectiva de varias generaciones.
El pasado 30 agosto cerró definitivamente, después de 68 años en activo, la mítica floristería Los Nopales, la primera que abrió en Las Palmas de Gran Canaria, ubicada junto a la Casa del Marino. Su cierre se debe a la jubilación de su propietaria, Mercedes Torres, que pone fin a la trayectoria de tres generaciones en la gestión del negocio.
Mercedes quiso evitar que el rótulo de su floristería acabase en el punto limpio y, conocedora de la labor de Insula Signa, se puso en contacto para donarlo y mantenerlo vivo como elemento del patrimonio gráfico y cultural de la ciudad. Ahora, junto a otros míticos rótulos rescatados por la asociación (los Multicines Galaxy’s, la Librería Rexachs, la Sala Cuasquías, La Chistera de Manolo Vieira, etc.), espera al momento en que pueda ser exhibido y puesto en valor en un entorno adecuado.
Recientemente hemos logrado evitar la desaparición de todo un icono comercial en las islas: el rótulo del último comercio del grupo de establecimientos Maya, situado en la calle Juan Manuel Durán de la capital grancanaria.
En la imagen aparece Alejandro Fleitas, representante de la empresa propietaria que realizó la donación.
Maya significa “ilusión” en sánscrito y era el nombre de una hija, fallecida a los 14 años, que tuvo el emprendedor Tirthdas Bherumal Bharwani, un joven nacido en Hyderabad Sind (región de la India que hoy pertenece a Pakistán), que abrió su primera tienda en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife en 1953. Pocos años después abrió un centro de venta al mayor en Gran Canaria y en 1969 inauguró en la calle Triana su primera tienda en Gran Canaria. Apostó por importar las primeras marcas de fotografía, electrodomésticos y joyería, convirtiéndose en distribuidor internacional de algunas de ellas, como Nikon. El joven visionario introdujo innovaciones clave que le proporcionaron prestigio y llenaron de clientes sus comercios, como abandonar el habitual regateo para establecer una política de precios fijos u ofrecer garantía y servicio post-venta.
Tras su muerte en 1977, sus hijos Ramesh, Kishinchand, Harisunder y Kumar tomaron el relevo. Ramesh transformó las prósperas tiendas de su padre en un imperio comercial que llegó a tener 2.000 empleados. La introducción de tarjetas de crédito propias supuso un hito en la estrategia comercial, fidelizando a más de 25.000 clientes. Ramesh creó una división internacional de importación y distribución mayorista de marcas de óptica, fotografía y electrónica. La tercera generación de la saga Bharwani chocó de frente con la crisis económica y una feroz competencia, que abocó a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y más tarde al cierre de todas las sucursales del grupo. El último establecimiento del grupo, en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria cerró definitivamente en el año 2016.
El último establecimiento de Maya en la calle Juan Manuel Durán de Las Palmas de Gran Canaria.
Desde siempre, la posición estratégica de las Islas Canarias en las rutas marítimas a América y África atrajo a comerciantes no sólo europeos, sino de las áreas más lejanas del mundo. Entre estas comunidades destacaron los hindúes procedentes de la provincia de Sind, con capital en Hyderabad, que pasó a formar parte de Pakistán tras la ocupación británica de la India. La mayoría musulmana pakistaní dificultó a los hinduístas poseer tierras, integrarse en el ejército o acceder a títulos nobiliarios, por lo que vieron restringida su actividad al comercio. Los comerciantes sindhis se lanzaran a la búsqueda de puertos libres de restricciones y aranceles en todo el mundo. Calificada por antropólogos e historiadores como “comunidad comercial diaspórica y casta comercial”, el sindhi es el grupo de origen asiático más antiguo establecido en España, sólo precedido en el tiempo por algunos libaneses instalados también en Canarias. Hoy en día es una compacta red de comunidades con presencia en más de cien países. El legado social y cultural de la comunidad hindú es notable aún hoy día en Canarias.
Con este rescate, Insula Signa ha logrado evitar la pérdida de un elemento muy presente en la memoria colectiva de Canarias, símbolo de un pasado de esplendor comercial en el que cerca de un millar de establecimientos, conocidos popularmente como “los indios” contribuyeron al bullicio cosmopolita en las islas a mediados del siglo XX. La preservación de este rótulo, que supone un valioso legado, ha sido posible a la generosidad y sensibilidad hacia nuestro patrimonio cultural de los actuales propietarios del edificio, personificados en Alejandro Fleitas, que en todo momento prestó los recursos humanos y materiales necesarios para el desmontaje del rótulo y el buen fin de la operación.
El rótulo de Maya viene a sumarse al rescate por parte de Insula Signa de otros iconos de nuestro patrimonio gráfico, como los del Multicines Galaxy’s, la sala Cuasquías, la librería Rexachs, el Chistera de Manolo Vieira o la reciente recuperación del mosaico publicitario de Nitrato de Chile en Agüimes.
Tras la reciente recuperación por parte de Insula Signa del último mosaico publicitario de Nitrato de Chile que quedaba en Gran Canaria, hemos solicitado formalmente que este mosaico en particular y el conjunto de los cuatro que quedan en Canarias sean declarados Bien de Interés Cultural, como símbolo de una época y elementos de suma importancia en el conjunto del patrimonio gráfico español, considerando además el estrecho vínculo personal y profesional de su autor con Gran Canaria y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha solicitud ha sido presentada en el Registro del Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria y Ayuntamiento de Agüimes y pronto se hará extensiva al resto de cabildos y ayuntamientos implicados.
Para la mencionada recuperación del cartel situado en la pared de un pozo en el Cruce de Arinaga, así como la de numerosos rótulos de enorme interés cultural por toda la geografía canaria, nuestra asociación siempre cuenta con la colaboración e incluso el entusiasmo de los propietarios y de simpatizantes anónimos que prestan su trabajo, tiempo y dinero para ejecutar los trabajos necesarios. Actitud que contrasta, lamentablemente, con la desidia y desinterés que las administraciones públicas muestran habitualmente hacia este tipo de patrimonio cultural (con la honrosa excepción del consistorio del Puerto de la Cruz en Tenerife, que ha tomado la iniciativa en la recuperación y protección de su patrimonio gráfico, del cual forma parte precisamente un mosaico de Nitrato de Chile). Así, todas las gestiones y todos los gastos para financiar estas recuperaciones (permisos, alquiler de maquinaria, herramientas, etc.) son asumidos por INSULA SIGNA, tras ser ignoradas nuestras solicitudes de ayuda a diversas instancias públicas, precisamente a las que entendemos que corresponde la salvaguarda y cuidado de nuestro patrimonio cultural.
Dicha solicitud refleja el interés popular hacia este tipo de patrimonio que habita en la memoria colectiva de varias generaciones e insta a seguir el ejemplo de la Comunidad de Extremadura, que en 2022 otorgó la categoría de Bien de Interés Cultural a todos y cada uno de la veintena de paneles cerámicos de Nitrato de Chile que todavía se conservan en la región, argumentando que “poseen un incuestionable valor patrimonial, artístico e histórico, puesto que son exponentes del diseño y la imagen publicitaria española de la década de 1930, así como el reflejo de la sociedad y la economía agraria de ese momento”. La misma decisión tomaron en Las Herencias (Toledo) y en Santa Cruz de La Palma, cuyo cartel restaurado en 2020 se ha convertido en un icono de la ciudad y que, aunque no ha sido declarado como BIC, si ha sido incluido en el catálogo patrimonial municipal, gozando así de cierto grado de protección.
Cartel restaurado en 2016 en Santa Cruz de la Palma. Junto al del Puerto de la Cruz y otro existente en Guadalajara, son los tres mayores que hay en España.Granadilla de Abona. Foto publicada por Manuel Morales en Facebook.Mosaico recuperado en agosto de 2024 en la localidad del Cruce de Arinaga (Gran Canaria).Mosaico incompleto en el Puerto de la Cruz. Foto de Blanca Rodríguez de Azero.