Rescate en La Laguna: Casa Peter

Desde Insula Signa abordamos con sentimientos encontrados el rescate del rótulo histórico de Casa Peter, uno de los establecimientos más queridos y reconocibles de La Laguna. Tristeza, porque su cierre se suma al ritmo creciente de desaparición de comercios emblemáticos que han dado forma a nuestra vida cotidiana durante décadas. Alegría, porque su rótulo no se pierde: se conserva, se cuida y pasa a ser testimonio material de la memoria colectiva de la ciudad.

Cada rótulo rescatado no es solo un objeto gráfico. Es una historia compartida, un punto de encuentro, una huella de la ciudad vivida.
Gracias a Pastor y Loly, a Régulo Hernández y a Insula Signa, su rótulo formará parte del patrimonio común. Casa Peter seguirá estando presente, aunque ya no huela a salsa ni suenen las conversaciones tras la barra. La ciudad cambia; la memoria, si se protege, permanece.



Larsen se hizo muy popular en
la sociedad de la época con su carrito, que solía colocar en el entorno de la calle Sagasta y el Hotel
Cristina, en Las Canteras, donde
confluían en aquella época distintos locales de ocio.

El danés J. Peter Larsen, que hablaba muy bien el español por sus años en Argentina, llegó a Gran Canaria en la década de los años 60 en viaje turístico y decidió quedarse. Trabajó en Casa Ricardo, establecimiento de un compatriota pionero en la venta de perritos en la isla. Poco tiempo después se hizo muy popular con su carrito de perrritos calientes, que solía colocar en el entorno de la calle Sagasta y el Hotel
Cristina, en Las Canteras, donde confluían distintos locales de ocio. Allí conoció a su esposa Lis y surgió la idea de instalarse en La Laguna al considerar que la presencia universitaria ofrecía una oportunidad para abrir un negocio de hostelería. Casa Peter fue fundada en 1968 e introdujo los perritos calientes en Tenerife cuando aún eran una rareza. Su éxito, además de una salchicha roja imitada por el resto de locales, fueron sus salsas, especialmente la salsa Universal. También su famoso perro pequeño, una versión más adaptada al gusto de sus clientes, que al principio quedaron sorprendidos al ver una salchicha sobresaliendo del pan. El primer perrito se vendió al precio de 12 pesetas, mientras el pequeño costaba solo 7. Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, obtuvo el título de piloto de aviación y dedicó muchos años al motociclismo, realizando rutas internacionales en Harley Davidson, hasta su fallecimiento en febrero de 2017.

Tras una primera etapa en la zona de La Milagrosa y un posterior traslado a la calle San Agustín, hubo un intento de expansión a Santa Cruz de Tenerife, con la apertura de un local en la Calle Ramón y Cajal, que funcionó hasta que la reorganización del transporte en la zona redujo el tránsito de clientes. El negocio se estableció definitivamente en la calle Núñez de la Peña, donde permaneció aproximadamente cuatro décadas. Tras la jubilación de Peter en 1994, el negocio fue continuado por el sueco Bent Erik Nordstrom, conocido como Pastor, y María Dolores Izquierdo, conocida como Loly, que mantuvieron la actividad hasta su cierre en enero de 2026. Pastor se había establecido en la isla tras colaborar en los locales de Casa Peter en la calle San Agustín y en Santa Cruz de Tenerife.

Peter mantuvo una estrecha relación con la gastronomía y costumbres locales. Además de su vida en el negocio, su otra gran pasión eran las motos, que compartía con Peter. Entre los dos hicieron más de medio millón de kilómetros por todo el mundo, en Harley Davidson y juntándose con otros motoristas de todo el mundo.

El rótulo responde a una estética funcional propia de la rotulación comercial de finales del siglo XX, con una composición clara y directa: el nombre CASA PETER aparece integrado en una silueta de vivienda, reforzando la idea de cercanía y “comida casera”. Tiene el valor añadido de haber sido diseñado y confeccionado por Pastor, su último propietario.

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